Materiales nobles y culto al pasado, en un sofisticado piso de Bilbao

La contraposición entre materiales fríos, como el vidrio, la piedra natural o el acero inoxidable, con elementos rústicos como la madera o el ladrillo crea un interesante contraste en este piso recién reformado por José Arroyo, al que el interiorista también ha incorporado una dosis de arte local.

Materiales nobles y culto al pasado, en un sofisticado piso de Bilbao
Materiales nobles y culto al pasado, en un sofisticado piso de Bilbao

De entre las muchas cosas que podríamos decir, la atemporalidad y el empleo de los materiales nobles caracterizan sin duda los proyectos de José Arroyo. El reputado interiorista vasco, responsable de joyas del diseño del mundo de la restauración como el restaurante asiático Misska, el Café Saigon de Madrid o el Oishii Thai Restaurante de Bilbao, también firma grandes proyectos de viviendas como esta, a las que aporta su inconfundible toque de elegancia y exclusividad.

La que os presentamos hoy, situada en el barrio del Ensanche de Bilbao, es un buen ejemplo del savoir faire de este interiorista, que consiguió la segunda posición en el programa Masters de la Reforma, y que sigue sorprendiéndonos con cada nueva propuesta que le descubrimos.

Partiendo de una superficie de 130 m2, la vivienda se sitúa en un edificio con mucha historia, que se ha conseguido plasmar y mantener en los acabados de la reforma, dando paso a una casa muy poco convencional diseñada a medida para las necesidades de una familia de tres personas.

El sueño de los propietarios era conseguir un nuevo piso con espacios muy amplios, con mucha luz natural y con más sensación de fluidez

El sueño de los propietarios era conseguir un nuevo piso con espacios muy amplios, con mucha luz natural y con más sensación de fluidez. Algo que Arroyo consiguió creando un gran espacio en una sola planta en la que las estancias se crearon de modo abierto con el fin de que la iluminación llegara a todos los rincones, a través de dos grandes ventanales miradores que transmiten una espectacular luz natural, especialmente al salón y al dormitorio principal.

Compuesta por un gran salón, en el que se han integrado la cocina y el office-comedor, tres dormitorios y dos baños, la reforma de la vivienda armoniza a la perfección el legado histórico del edificio con el diseño más moderno y rompedor, que incluye también destacadas piezas de arte.

 

Materiales originales para mantener la esencia del edificio

La escayola derruida, el ladrillo o el hormigón propios del edificio se han puesto en gran valor como materiales utilizados, que han quedado visibles en distintas partes de la vivienda, y que han sido complementados también con la integración de hierro como elemento de refuerzo.

Fiel a su predilección hacia los materiales nobles, Arroyo utilizó parquet de marquetería hecho a mano con madera de roble para el suelo, formando losetas cuadradas en forma de espiga.

En cuanto al color, el interiorista optó por utilizar el mismo tono en las pinturas de los techos y de las paredes, así como en las puertas y los rodapiés, con el fin de conseguir un efecto de fundido que permite destacar toda la línea de mobiliario. Y, precisamente, los muebles dispuestos son una mezcla entre los que ya formaban parte de la antigua propiedad y algunos escogidos minuciosamente en rastros, tiendas y anticuarios, creando un conjunto elegante y muy exclusivo, con grandes contrastes. Así, aunque el predominio cromático es de blancos y colores tierra, también destacan elementos como las sillas del comedor, de terciopelo en rosa empolvado, o los taburetes de piel de la cocina abierta.

Finalmente, el capítulo de la iluminación se ha resuelto mediante varias lámparas al techo, complementadas con luminarias puntuales que son las que verdaderamente aportan calidez a cada punto de las diferentes escenas.

Sobre el autor

Marta Costa

Periodista

Periodista y coordinadora web de Interiores.

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