Deco slow para bajar revoluciones en una segunda residencia de Empuriabrava

Luz a raudales, tonos muy claros, espacios diáfanos, acabados naturales, deco slow y diálogo con el exterior. Esta es la receta del nuevo proyecto de reforma firmado por Tinda’s Project que rompe el tradicional canon de las segundas residencias huyendo de las atmósferas excesivamente marineras.

Deco slow para bajar revoluciones en una segunda residencia de Empuriabrava
Deco slow para bajar revoluciones en una segunda residencia de Empuriabrava

Pensar en una segunda residencia cerca del mar es casi sinónimo de imaginarnos un estilismo muy marinero, con altas dosis de azules, suelos y techos de madera o muchas rayas para los textiles. Pero estos han sido precisamente los elementos que Tinda’s Project ha evitado en esta reforma integral de una vivienda en Empuriabrava (Girona). Para Eva Mesa, interiorista y co-fundadora de Tinda’s Project, “la idea, en este caso, ha sido romper con el estigma de las segundas residencias vacacionales y dotarla de todas las comodidades y detalles que requiere una casa para todo el año”.

La vivienda se ubica en una urbanización de Empuriabrava, construida cerca de la playa y situada alrededor de una extensa red de canales artificiales, inspirada claramente en el modelo veneciano. Al igual que en la ciudad italiana, los dueños de las casas de Empuriabrava tienen ancladas en la puerta de su residencia pequeñas embarcaciones, algo que, por supuesto, lo convierte en un destino muy vacacional de la costa catalana pero que el propietario no ha querido remarcar en la reforma.

La idea, en este caso, ha sido romper con el estigma de las segundas residencias vacacionales y dotarla de todas las comodidades y detalles que requiere una casa para todo el año

Evitando así el acento estival, el estudio ha conseguido aportar un guiño mediterráneo al proyecto, sin resultar excesivo, a través de un delicado juego de colores muy claros junto a una acertada potenciación de la luz natural que invade las tres plantas de la vivienda. Así, la combinación cromática entre el blanco predominante, los grises muy suaves y los beiges de las maderas y de las texturas naturales han contribuido a crear un clima de calma y relajación, muy slow, óptimo para la segunda residencia de un barcelonés que también quiso equipar un espacio de la casa específicamente para la práctica de yoga.

Y es que el uso de los tonos neutros y de las texturas y los acabados naturales se ve todavía más potenciado por la ligereza y la amplitud que proporcionan los espacios diáfanos y multifuncionales que aúnan los diferentes ambientes de las tres plantas de la casa. Además, los interioristas consiguieron este buen diálogo entre espacios utilizando paredes y separadores de cristal, que facilitan el paso de la luz y el tiro visual, así como la elección de peldaños volados para la escalera abierta. 

 

Un refugio para la paz interior

Conseguir una atmósfera tranquila, relajada y natural, que invite a la calma interior y a la introspección ha sido la hoja de ruta de este magnífico proyecto, capaz de bajarnos las revoluciones tan solo con mirarlo de lejos.

Y es que, además del espacio despejado situado en el sótano y pensado para la práctica del yoga (con un suelo cubierto por moqueta), la casa cuenta también con distintos espacios exteriores en forma de terrazas y balcones que proyectan la vivienda hacia el exterior. El más remarcable, seguramente, es la zona de chill-out y relax situada en una terraza-solárium con vistas al mar, y con una gran tumbona colocada junto a una sauna.

Interioristas: Eva Mesa y Jaime Valdés

Estilismo: Mar Gausachs

Sobre el autor

Marta Costa

Periodista

Periodista y coordinadora web de Interiores.

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