Modernidad y tradición local en la reforma de una vivienda en Mallorca

Detrás de cada piedra y rincón se esconde la historia de un edificio antiguo del pueblo de Algaida. Tras el paso de 'PM8 Arquitectos', esos pequeños detalles han vuelto a tener el valor y cuentan la historia de un edificio que ahora combina tradición con modernidad.

Arte, modernidad y tradición local en la reforma de una vivienda en el interior de Mallorca
Arte, modernidad y tradición local en la reforma de una vivienda en el interior de Mallorca

Este mágico edificio se encuentra en el casco antiguo de Algaida, un fabuloso pueblo interior de la isla de Mallorca, y llevaba tiempo esperando a que la persona adecuada lo descubriese y estuviera dispuesto a aprovechar su potencial y devolverlo a su antiguo esplendor.

Afortunadamente esa persona llegó hace unos meses, y fue capaz de ver todo lo que se escondía detrás de las paredes de piedra. Cuando tomó la decisión de convertirlo en su hogar ideal, contactó con el estudio ‘PM8 Arquitectos’, que destaca por tener un equipo joven y emergente y situarse en la misma isla, además de haber llevado a cabo varias reformas de edificios similares, combinando de una forma elegante y sutil la tradición y la contemporaneidad.

Vectoras’ fue la empresa encargada de la construcción, y ‘Artecproma’ de la dirección de la ejecución. Ambas se hicieron cargo de combinar el conocimiento de técnicas tradicionales locales con la capacidad de realizar detalles limpios y contemporáneos, para lograr ese equilibrio entre lo antiguo y lo moderno, siempre con los niveles de calidad más altos.

La importancia de lo local

Desde el estudio tenían algo muy claro: era especialmente importante contar con un equipo pluridisciplinar y local para llevar a cabo el proyecto, que fuese capaz de entender el valor de cada rincón y de cada piedra, y que supiese unir cada uno de los elementos para crear un proyecto global que se pudiera leer como una única historia y no como la suma de diferentes componentes separados y desconectados entre sí.

El edificio, de 400 metros cuadrados y tras el paso del estudio de arquitectura y urbanismo, se distribuye en tres dormitorios (cada uno con su baño propio), generosas zonas de día, una nueva y especial piscina que reinterpreta el tradicional “safareig” mallorquín y un edificio anexo para instalaciones y garaje. Todo ello, adaptado a una familia amante del arte que quiso incorporarlo en prácticamente todas las estancias.

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Sònia Parladé

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