El estudio de interiorismo de Puig + Payà Arquitectos ha sido el encargado de dar una nueva vida a un piso ubicado en el Eixample de Barcelona. Con experiencia en proyectos internacionales de todo tipo y con reformas y todo tipo de trabajos basados en el concepto y la creatividad como principios, utilizan una fórmula similar en todos sus proyectos: capturar, analizar, proponer, crecer y sentir.

En este caso, para el interiorismo de esta reforma se abordaron tanto el pasado como el presente de la vivienda en cuestión, de manera que se superpusieron los elementos que se habían ido añadiendo e incorporando durante la vida útil de la vivienda y, por otro, aportando respuestas prácticas y funcionales a las necesidades de la vida contemporánea y actual en una ciudad como es Barcelona.

La vivienda contaba con una distribución totalmente compartimentada, en la que a medida que pasaban los años y cambiaban los propietarios se habían ido superponiendo distintos revestimientos. De la misma manera, en cada una de las estancias se podían observar los diferentes estratos constructivos, y tanto paredes como techos, suelos y acabados se habían formalizado sin ninguna armonía en el conjunto del inmueble.

Elementos estructurales protagonistas
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Elementos estructurales protagonistas

Es por este motivo y por la mal ideada distribución por lo que la premisa y objetivo principal del proyecto consistió en liberar la vivienda de todas las divisorias y compartimentos superpuestos, hasta llegar a los elementos esenciales y estructurales que la componían. Así, se pudo ver cómo era el espacio único que conectaba la vivienda a las dos fachadas principales, y se decidió mantener los elementos estructurales originarios de la vivienda como protagonistas del proyecto: muros de carga, el plano del suelo y el techo de vigas de madera y bovedillas cerámicas típico barcelonés.

Fotografía: Marcela Grassi

Continuidad visual
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Continuidad visual

De esta manera y optando por mantener un espacio diáfano, la propuesta de distribución abierta genera una zona de día y una zona de noche que se conectan mediante una carpintería de hierro que permite la continuidad visual de la secuencia de la estructura vista del techo. De la misma manera, los espacios de servicio quedan ordenados en la galería o espacios anexos, permitiendo la conexión de las instalaciones con el edificio existente.

Fotografía: Marcela Grassi

Madera, hierro y piedra
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Madera, hierro y piedra

Los principales materiales usados en la reforma son la madera, el hierro y la piedra, todos ellos con el objetivo de enfatizar la relación con el edificio original y, a su vez, reproduciendo un minimalismo matérico que devuelve la armonía al conjunto de la vivienda.

En el espacio que comprende salón-comedor y cocina, el sofá es el modelo ‘Berlín’ de Pilma y se combina con una mesita de nogal ‘Eclipse’ de Stua, una estantería ‘Única’ de Nomon sobre una alfombra de Alfombres Papiol, y se decora con cuadros y esculturas de Esteban Recolons.

Fotografía: Marcela Grassi

Sobriedad y fluidez
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Sobriedad y fluidez

En definitiva, la reforma genera una vivienda que nada tiene que ver con su anterior versión. Aprovechando aquellos elementos originales, se genera un ambiente de sobriedad con una iluminación natural, fluidez, amplitud y calidez muy trabajados. ¿El resultado? Un interior donde predomina el color blanco en las paredes, la madera en techos y pavimento y el hierro en vigas y carpinterías, todo ello generando una continuidad visual en todo el conjunto.

Fotografía: Marcela Grassi