Adiós a Cecilio Morales, el maestro de los maestros alfareros

El histórico ceramista nos deja a sus 100 años, pero su apellido seguirá en la historia de la artesanía del país

Cinco siglos lleva la familia Morales unida al barro y la cerámica de Fajalauza

Piezas del taller de alfarería de Cecilio Morales en Puerta nazarita de Fajalauza
Piezas del taller de alfarería de Cecilio Morales en Puerta nazarita de Fajalauza

Cecilio Morales ha seguido al pie de la empresa alfarera familiar hasta su último día, revisó las cuentas de la industria hasta la noche antes de fallecer. Pasión, artesanía y delicadeza son las palabras que mejor describen el proyecto vital de la familia Morales, que lleva más de 500 años protegiendo y divulgando la tradición artesanal de la cerámica Fajalauza.

Los talleres de la empresa familiar siguen ubicados en la Puerta nazarita de Fajalauza, donde se han mantenido la técnica tradicional árabe y un estilo invariable: los colores, el azul- grisáceo del cobalto, el verde del cobre y el negro del manganeso.

Cecilio Morales y piezas de su taller de alfarería en Puerta nazarita de FajalauzaCecilio Morales y piezas de su taller de alfarería en Puerta nazarita de Fajalauza


Los motivos vegetales y naturalistas son tan sencillos en el trazo, tan populares y tan cercanos que atraen sin remedio: pájaros y gallinas, frutas, vegetales... (con el protagonismo de la granada), y líneas trazadas también a mano con un fino pincel. Es precisamente esa fidelidad invariable, ajena a modismos pasajeros y esa sencillez, lo que ha atraído siempre a coleccionistas y personajes (Joaquín Sorolla, Archer Huntington, Yves Saint Laurent o Loewe, entre otros).

Ahora será la Fundación Cerámica de Fajalauza, Cecilio Morales la que llevará la gestión de la fábrica, de la que Chemi Márquez, sobrino de Cecilio Morales, es patrono. Con ánimo de no perder la tradición iniciada hace más de quinientos años por Hernando de Morales en la fabricación de la loza popular granadina, los sobrinos del maestro alfarero que hoy despedimos, protegerán, a través de la fundación, la tradición artística y artesanal de esta cerámica, transmitiéndola a toda la ciudadanía como patrimonio cultural inmaterial y memoria colectiva.

La idea es crear un museo, talleres, colaboraciones con marcas, pero a día de hoy solo el empeño de la familia Morales mantiene en pie este antiquísimo alfar y sus artesanas producciones: cada plato, cada jarra, cada bandeja, cada baldosa, es única e irrepetible, está hecha una a una, pintada una a una, esmaltada una a una, ni un solo proceso está mecanizado, ni un solo dibujo se hace con plantilla. Esto sí que se puede decir que es realmente 100 % hand made.

Sobre el autor

Inés Martín Tiffon

Periodista

Periodista especializada en cualquier cosa que me haga sonreír. Creo que las palabras suenan mejor de tres en tres, adoro admirar cuadros que he visto mil veces y mi mejor plan es sobre las ruedas de mi camper amarilla.