La pandemia ha acelerado este proceso de cambio que ya se venía vislumbrando durante estos últimos años. En una sociedad que, cada día más, toma consciencia sobre el planeta y su sostenibilidad, crecen los sectores que se suman a este movimiento. Roca Madrid Gallery ha querido darles visibilidad y por ello, dentro los encuentros FoodDi que se celebran en su cuenta de Instagram, ha querido contar con los creadores de Mo de Movimiento.

El interiorismo y la gastronomía son disciplinas que se construyen con materiales muy distintos, pero que conectan por un mismo fin. Chefs y diseñadores llevan décadas trabajando en conjunto para convertir cualquier visita a un restaurante en una experiencia global donde convergen el sabor, la vista, el tacto y el olfato.

Mo de Movimiento ha querido ir más allá. Su diseño, no solo innovador, hace de este espacio un lugar sostenible y con una importante conciencia social desde su nacimiento. Mo de Movimiento fue concebido hace más de dos años con un objetivo claro: “repensar el modelo de consumo desmedido y las vulnerabilidades de un sistema económico que antepone el beneficio individual al colectivo”.

Diseño consciente y sostenible

Y es que no debemos concebirlo como un proyecto si no como una forma de vida. “La sostenibilidad tiene que ir mucho más allá, nosotros la hemos llevado desde la ejecución del proyecto hasta el día de hoy: como consumimos, que materiales usamos” explicaba Felipe Turell, confundador y CEO de Mo. Nada es casual, nada es superfluo. En la rehabilitación del antiguo Teatro Espronceda, donde se localiza el restaurante, el racionalismo se ha llevado al extremo, bien entendido, reduciendo la huella ecológica hasta un 70%.

Lucas Muñoz, diseñador y cabeza creativa, no necesitó planos. Tan solo dejó que el espacio se comunicara con él y así fue fluyendo la rehabilitación. Buscaron artesanos cercanos y de producción y materiales lo más sostenibles posibles. Materiales que se adaptaran al espacio respetando su naturaleza. Junto con Zimenta Obras y Proyectos, iban tomando decisiones con dibujos de tiza en el suelo y, probablemente, las paredes hablaran ya que, si rascáramos la pintura de las paredes, encontraríamos bocetos de lo que hoy es este espacio dinámico y eco-friendly.

Sostenibilidad ‘económica’

Cuando hablamos de sostenibilidad siempre aparece el fantasma del coste económico, que encarece cualquier proyecto. “Depende de lo que entiendas por caro, al planeta sí que le está saliendo caro”, explica Lucas. A efectos de construcción y artesanía el peso económico es mayor, peso que se contrarresta con los materiales y es que como el mismo señala “llevo toda mi vida trabajando con lo que tengo alrededor. En Mo aplicamos esa filosofía, no creamos prototipos, son materiales funcionales”.

Mo es obra de una grandísima honestidad en el proyecto con la responsabilidad que conlleva tomar un material y transformarlo. Para ser sostenibles, a la hora de hacer las cosas, hay que ser transparente y honesto. Hacer que el planeta sea una persona más sentada en la mesa de negociación y que pueda beneficiarse de la obra que hagamos.

El espacio es una continua evolución de ideas, no solo de Lucas y los artesanos, sino de todo el que ha querido aportar en el proyecto, que sigue en este crecimiento continuo. Este espacio se planteó como un organismo vivo que pudiera reaccionar a las estaciones y a su propia dinámica de consumo. Para ello cuentan con varios ciclos dentro de los cuales entran el agua, el aire y el calor.

Esta sostenibilidad se refleja también en la cocina. Con una carta rica en vegetales y productos ecológicos procedentes de agricultura de proximidad, que pretende reducir el impacto de un consumo poco consciente, ofreciendo además productos de calidad y ‘Made in Spain’.

Sistema de climatización en una tinaja
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Sistema de climatización en una tinaja

El espacio causa sorpresa, sobre todo las grandes tinajas que cuelgan del techo. Todo tiene sentido, todo es funcional dentro de Mo. Lo que nació como un experimento, intentando representar una gran esponja marina, se ha convertido en un sistema de climatización natural con impacto cero. Las grandes tinajas, agujereadas, cuentan en su interior con ventiladores que actuan manteniendo la temperatura fresca en el interior del espacio. Además de un espectaculo para los ojos, favorece el impacto energético. 

Bancos de escombros
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Bancos de escombros

Todo lo que tiene de discreto, lo tiene de inspirador. Los escombros han recibido una segunda vida y hoy conforman los bancos, reduciendo el transporte necesario para sacarlos del teatro. 

Hornos de doble 'alimentación'
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Hornos de doble 'alimentación'

Los dos grandes hornos napolitanos, coronan la cocina y a su vez actúan como transmirsores de calor. Para ellos se estableció un circuito de agua tras ellos, que alimenta todo el suelo radiante. De este modo el restaurante cuenta con climatización radiante de una manera sostenible y que da una segunda vida al calor necesario para la cocina. Cada gesto cuenta. 

 

Baños reciclados
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Baños reciclados

El baño está ligado al reciclaje de agua. El agua procedente del lavabo es reutilizada en los inodoros. Los lavabos surgen de dibujos que el propio diseñador y Tomás Miranda de Zimenta hicieron sobre la marcha. Con pedales en los pies, se adapta a la época post Covid evitando el contacto con las manos. No hay grifería, tan solo tuberías de cobre vistas, la instalación es muy sencilla en búsqueda de un menor gasto.