Cuando planchamos no somos conscientes de la cantidad de energía que estamos gastando y de cómo ésta afecta al medio ambiente. Hace unos siete años en Argentina, nació el Día de la Camisa Arrugada precisamente para poner el acento en la huella de carbono que emite la plancha y para exponer que es una de las acciones que más energía consume. El movimiento “No la planches” quería evidenciar que, además de ser bastante caro para la economía del hogar, el uso de la plancha contribuye al aumento de la temperatura ambiental.

Hoy en día los datos confirman estas afirmaciones. La plancha es uno de los electrodomésticos que más consuma en nuestra factura, ya que su potencia está entre los 1.000 y los 3.000 vatios, según el Instituto para la Diversificación y el Ahorro de Energía (IDEA).

A modo de ejemplo, es interesante saber que una nevera oscila entre los 250 y los 350, mientras que un aire acondicionado está entre los 900 y los 2.000. Lo que sería lo mismo que decir que planchar una camisa equivale a plantar siete árboles y a absorber el dióxido de carbono de siete automóviles, según afirma la ONG Red Solidaria.

 

La plancha a través de la historia

Hace 2.400 años los griegos ya planchaban usando un cilindro de metal caliente, 2.000 años atrás los chinos planchaban con sartenes llenas de brasas de carbón y hace 1.000, los vikingos planchaban con una pieza de hierro caliente en forma de seta. La historia demuestra que planchar no es nada nuevo y que forma parte de las tradiciones milenarias de la humanidad.

Planchas antiguas

En el siglo XVII se empezaron a utilizar planchas de hierro que se calentaban en las brasas con una forma en delta similar a las actuales. Un siglo después, se desarrollaron planchas que tenían brasas de carbón en su interior. Finalmente, la plancha eléctrica se inventó en 1882. El veterinario Héctor Díaz-Alejo y los catedráticos de genética, Victoria López-Rodas y Eduardo Costas, hacen este repaso en la revista Tendencias21.

 

Pero, ¿por qué planchamos?

El planchado masivo de la ropa se generalizó a finales de la Primera Guerra Mundial. Después de la Gran Guerra, las compañías de electrodomésticos inundaron el mercado con millones de planchas eléctricas. Fue en esa época cuando alisar la ropa se convirtió en cuestión de vida o muerte, aunque los autores del estudio creen que los griegos y los chinos podrían haberlo inventado por la misma razón.

Se planchaba para prevenir tres horribles enfermedades infecciosas que mataron a millones de personas. En su tiempo, solo nombrarlas provocaba terror: el tifus, la fiebre de las trincheras y la fiebre recurrente epidémica. Según explican en el artículo Planchar la ropa no es solo una cuestión estética, aunque hoy en día estas tres enfermedades no nos preocupan, sus consecuencias en la historia de la humanidad han sido tremendas: muchos epidemiólogos estiman que estas tres enfermedades se han cobrado más muertes que todas las guerras juntas.

Bacterias

Gracias al calor de la plancha, las bacterias que vivían en la ropa y que eran las causantes de estas enfermedades, morían. Los expertos afirman que, de esta forma, ir planchado daba cierto estatus, y por eso actualmente pensamos que si queremos ir limpios debemos planchar nuestra ropa.

Muy pronto, ir bien planchado se convirtió en sinónimo de saludable. Esta asociación caló en la sociedad y se generalizó

 

Cuidar el medio ambiente

Hoy en día, en el mundo desarrollado, ya no existen esas tres enfermedades, por lo que hace tiempo tu cerebro ya no debería relacionar necesariamente los conceptos de higiene y plancha. Es más, actualmente incluso hay prendas de ropa que se venden arrugadas a propósito para crear tendencia.

Es por eso que el hecho de planchar podría considerarse un poco inútil al perder el principal motivo por el que nació. Además, como hemos mencionado, consume mucha energía innecesaria que acentúa la crisis medioambiental. Un buen motivo para dejar de planchar es ayudar al planeta y ser ecológicos.

Medio ambiente

En vez de planchar, puedes optar por colgar la ropa en perchas en vez de doblarla y que se generen arrugas. Otro buen truco es sacar la ropa lo antes posible de la lavadora para evitar pliegues indeseados. Y si es demasiado tarde para que dejes de usar la pancha, reduce su uso para ocasiones especiales o para ropa muy arrugada.