Si hasta ahora siempre hemos entendido que el blanco es el color más acertado como base para la decoración de la casa, porque aporta sensación de limpieza, es aséptico, amplía visualmente el espacio y permite decorar con piezas y complementos de diversa factura, procedencia y cromatismo… cabe decir que el negro no se queda atrás. Es un color que aporta elegancia y sofisticación, que aumenta la gama deco de cualquier vivienda.

Por supuesto que para el uso del color negro necesitamos de espacios más amplios y mucha luminosidad, pero también puede emplearse en los pequeños. Al hacerlo, procura no darle un protagonista excesivo, si no más bien úsalo para los complementos.

Cómo utilizarlo

Combinándolo con el color blanco, son un binomio de éxito, un clásico que siempre funciona.

  • En la cocina, puedes decantarte por frentes de armario en negro y encimeras de trabajo, suelos y paredes en blanco. O elegir un suelo de gresite colorista y decantarte por muebles negros y paredes en un estucado lavable marmoleado en el que predomine a modo de veta uno de los colores del suelo. También puedes decantarte por solo una pieza, como el frigo en color negro, si el espacio de que dispones es pequeño.
  • En el salón. Aquí puedes atreverte por un sofá de piel y muebles en negro si dispones de mucha luz y espacio; sino, opta por pocas piezas en negro o pintar en este color una pared y darle protagonismo; si el espacio es pequeño, elige el color negro solo para los detalles y apuesta por el blanco como color de fondo.
  • En el baño, puedes decantarte por porcelana sanitaria en color negro y revestir alguna pared con espejo para ampliar visualmente el espacio. Esta es una opción que transmite mucha elegancia y atrevimiento.
  • En las habitaciones infantiles, y sobre todo juveniles, el color negro puede usarse a modo de pinceladas: una silla, una lámpara, algún detalle… aporta una nota rockera y rebelde.
  • En el dormitorio principal, pintar la pared del cabecero en negro y en el resto optar por tonos suaves y maderas naturales puede resultan muy elegante.

El negro también funciona muy bien con los tonos dorados, como el bronce, el latón… es un combinado que a menudo nos traslada a un estilo vintage o, todo lo contrario, nos instala en la más absoluta modernidad. Utilizando el dorado en aplique, lámparas, tiradores, etc.

Como ves, es un color de éxito, de lujo y muy contemporáneo.