Non son pocas las ocasiones en las que este tono que se debate entre formar parte de los marrones claros y los naranjas más suaves ha sido criticado, estigmatizado y hasta denostado. «Aburrido», «soso» o «sin gracia» son alguna de las lindezas que todos le hemos dedicado alguna que otra vez. Adjetivos que han salido de nuestra boca sin filtro, porque si los hubiéramos puesto, hubiéramos caído en que no solo es una alternativa perfecta al omnipresente blanco en decoración, sino que el beige puede ser mucho mejor. 

 

Sí, el beige con sus variaciones que van del castaño claro, al crudo, al tono arena, es igual de luminoso que el blanco pero mucho más cálido gracias a que en su composición cromática el amarillo goza de cierto protagonismo. Aquí va el primer motivo para recuperarlo. 

 

El segundo (motivo), nos lo sugirió directamente Pantone en su informe de tendencias de color para la primavera de 2019. De los 16 tonos elegidos para esta temporada 2 eran ramificaciones del beige. Y claro, cuando Pantone habla las pasarelas, la industria de la moda y de la decoración casi que disponen y de un día al otro empezamos a toparnos con cojines, mantelería, cortinas y papeles pintados –también vestidos, faldas y pantalones, pero esto no es lo que aquí nos ocupa– que recuperaban el beige. 

 

Es, por tanto, una de las tendencias de color más importantes de la temporada solo comparable al boom del amarillo. Y que ahora sea tendencia nos hace pensar que, una vez más estamos mirando al pasado para decorar nuestro hogar. Ya lo hicimos con el terrazo, con el ratán, con los armarios de la cocina a color y con las flores artificiales –debemos hablar de esto–. El beige se ha sumado a esta fiebre de la actualización y nosotros tenemos las claves para introducirlo en las casas de hoy y que no parezca que la tuya ha retrocedido en el tiempo.

 

Más allá de las paredes

Lo primero que pensamos es en paredes o kilométricas alfombras en beige. Nada de eso, el beige en el año 2019 tiñe hasta los objetos en los que no estabas pensando. Desde esculturas hasta textiles con estampados abstractos. Combinado adecuadamente hará que tu espacio sea acogedor y profundo todo en una. 

 

Aislado

Debes mantener el beige alejado de otros colores que no se muevan en una misma intensidad. Es decir, cerca de blancos, amarillos, naranjas o marrones claros. Los rosas muy suaves y los corales también pueden funcionar. En cambio, lejos de negros, verdes o azules que lo anularán. Ahora bien, si tenemos que quedarnos con uno solo, en el gris está la virtud. En cuanto a texturas, sus perfectos compañeros de viaje son el lino, la rafia y otras fibras naturales. 

 

Deja espacio a lo natural

De alguna forma el color beige tiene un vínculo intrínseco con la naturaleza. Esto no solo significa que aquí plantas y flores tienen mucha cabida, también debes tener en cuenta esta relación a la hora de elegir tus muebles, por ejemplo. Y es que madera de roble ligero o el ratán mucho mejor que muebles de forja o acero. Otros tipos de materiales naturales a los que podemos recurrir son la cerámica, el mármol, la piedra y otras cosas así.

 

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