Hay elementos decorativos que generan una total polarización. Podríamos decir que las cortinas son un ejemplo. O las adoras y tienes unas diferentes para cada habitación o bien, las odias y has pasado de soluciones para poner remedio al sol o aislar tu casa de miradas indiscretas. 

Si eres del primer grupo, es decir, el que adora las cortinas, seguramente sea porque has reconocido en ellas un accesorio textil que cumple su papel tradicional de vestir las ventanas con una finalidad funcional y, también, decorativa. Y además, no es que las posibilidades ean limitadas. Todo lo contrario, a la hora de elegir unas cortinas cuentas con una amplia diversidad de tipologías.

Las posibilidades en cuanto a ideas y usos son de lo más variopintas gracias a su versatilidad. Los visillos son uno de los tipos de cortina más utilizados. Suelen ser telas livianas y ligeras, con gran protagonismo cuando llega el buen tiempo, sobre todo en los porches. Protegen del sol y si hay que elegir un color que domine este sería el blanco blanco. Su sencillez es tal que hasta para recogerlas se recomienda realizar un nudo con la propia tela.

Cuando se mueven al aire ofrecen un agradable juego estético de luces y sombras que invita a disfrutar de ese momento refrescante. Prueba de que, al exterior, también funcionan.

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Fresh air, Jute carpets. Aire fresco. Alfombras en fibra natural. #decoracontelas #tejidosdexteriro #alfombras #outdoorfabrics #rugs

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En espacios interiores, este tipo de cortinas adoptan un mayor peso en la caída según el tipo de tejido que se elija, conociéndose como cortinones. Su uso suele ser como complemento a otras cortinas, normalmente estores, y se colocan en los laterales de la ventana. Las posibilidades de combinación son muchas, siempre buscando la armonía con el estilo y los detalles del ambiente.

 

 

También se pueden elegir de forma individual para vestir una ventana. Un consejo interesante es que si se busca un efecto óptico para simular una mayor altura del techo, lo mejor son las telas de rayas verticales.

En el caso de una habitación infantil o juvenil, la cortina es un complemento que da mucho juego. Se puede elegir en muchos estampados temáticos propios de la edad, pero también se puede estampar sobre una tela lisa algún dibujo o eslogan con el fin de personalizarla. Otra fórmula de éxito es unir dos cortinas más finas, en contraste. La clara dejará pasar la luz en los momentos de día, la oscura será la que aporte total privacidad y oscuridad.

 

 

¿Y por qué no extrapolar la cortina a un uso menos habitual? Por ejemplo, una puerta. Es una manera también de separar ambientes haciendo el tránsito de una estancia a otra diferente, más simple, informal, aunque todo dependen del entorno y del tipo de tejido. Y cuando queramos recogerla para facilitar el paso, utilizamos un alzapaños en uno de los laterales.

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Stairway to (shower) heaven! 🛁 #HMHome #bathroomdecor #bathroominspo

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Si disponemos de varias ventanas en un mismo espacio, que además tienen tamaños distintos, podemos vestirlas con cortinas de diferente tipología pero buscando un denominador común a través del diseño de la tela para que actúa de unificador decorativo.

 

 

En ventanas que no llegan hasta el suelo, las cortinas de caída ya no se recomiendan porque existen otros tipos más adecuados, como pueden ser los estores que se despliegan verticalmente y sirven para tamizar la luz. Cuanto más claro, más luminosidad permitirá sin que incida la luz directa, siendo ideal para zonas de estudio, por ejemplo.

Si, por el contrario, elegimos el estor en un color más oscuro, la luz entrante tomará este matiz cromático. Pero entonces es ideal si pensamos en combinarlo con algún elemento de la estancia, como los muebles o cualquier accesorio decorativo.

 

 

De líneas más sencillas, hay enrollables con tejidos livianos, casi artesanales, que invitan a añadir algún detalle decorativo, como un lazo, que potencie esa estética delicada.

De enrollables, son habituales las cortinas de junco, bambú o madera para exteriores. Su tipo de materia prima conecta con la naturaleza y los espacios al aire libre, resguardando del sol sin obstruir la entrada de luz natural. Se puede jugar a varias alturas para crear un efecto estético dinámico.

También están las cortinas venecianas, con una estructura de lamas que se mueve dependiendo de la orientación de la luz exterior para dosificar su caudal. Las hay en diferentes materiales, como aluminio, PVC o madera, y en colores muy variados.

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Mención a parte merecen los estampados. Si ya tenemos puesta la vista en la primavera, las que funcionan y funcionarán son las que tengan motivos florales e, incluso, frutales.