¿Por qué las sombrillas son este verano las reinas de la vida al aire libre?

Porque protegen del sol sin tapar las vistas, se pueden trasladar donde y cuando quieras, son aptas tanto para el jardín como la terraza y la playa, hay modelos para todos los estilos y precios y aportan un valor ‘deco’ que no tienen otros esenciales de la decoración de exterior.

sombrillas 1a
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Su papel en la decoración de terrazas y jardines se ha visto muchas veces eclipsada por la espectacularidad de toldos y pérgolas, especialmente de las bioclimáticas que han venido para quedarse. Sin embargo, este verano sombrillas y parasoles están pisando fuerte, conquistando en nuestros exteriores un lugar a la sombra. A su favor, hay que destacar su versatilidad y su papel decorativo, de manera que además de protegernos del sol y cuidar nuestros muebles, realzan y personalizan los ambientes al aire libre. Sin olvidar que, a diferencia del toldo que debe ser igual para todos los vecinos, la sombrilla presenta la ventaja de que puedes elegir la que más te guste, sin importar de qué color la tiene el inquilino del quinto.

Son buenas opciones alrededor de la piscina, para leer o echarse una siesta tumbada en la hamaca, como en esta propuesta de Kettal; en la del comedor, para disfrutar tanto de cenas como de comidas; en la zona de sofás, para alargar las sobremesas a la hora del café o de ¡la merienda! sin sentir el sol sobre la cabeza; y en los rincones de relax donde a falta de un buen árbol, nada mejor que una sombrilla.

Aunque el mercado nos ofrece un sinfín de variedades, tamaños y precios, a la hora de elegir tu modelo ideal debes fijarte en la resistencia de la cubierta y el soporte, para evitar sustos y accidentes, y en la comodidad de uso, que permita abrirla y cerrarla fácilmente, incluso cuando es manual. Encuentra la tuya en esta selección. 

Sobre el autor

Lola Marquez

Lola Márquez

Periodista

Llegué al mundo de la decoración y el diseño de casualidad y me quedé para siempre. Y, a pesar de que han transcurrido muchos, muchos años (como en los cuentos), sigo viendo, leyendo y, por supuesto, escribiendo con la misma ilusión y las mismas ganas. He tenido etapas, como todas, he cambiado de estilo y he sustituido en mi corazón ‘deco’ los suelos de madera por el papel pintado, aunque sigo guardando un lugar especial para un buen sofá: será cosa de la horizontalidad. También he comprobado que el amor verdadero por la decoración se pega y se transmite de generación en generación. Para comprobarlo, basta con ver las habitaciones de mis hijas y recordar el recibidor de mi infancia.

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