La reforma: recuperación de una vivienda con señas de identidad

Jaume Cortés, al frente del equipo de Mestre Paco, es el encargado de recuperar esta vivienda mallorquina y convertirla en una casa de campo donde tradición, eclecticismo y naturalidad se dan la mano.

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Fotos N. Manso Estilismo Pete Bermejo Texto Elena da Costa

Una estrecha callejuela empedrada de la parte antigua de Pollença (Mallorca), esconde una bella sorpresa. Tras los muros de un edificio del siglo xvi se encuentra esta vivienda de marcado acento popular que, al franquear el umbral, nos traslada a un ambiente encantador, fresco y muy mediterráneo. En la reforma, llevada a cabo por el equipo de Mestre Paco, con Jaume Cortés al frente, se ha respetado la esencia original, con ese sabor mallorquín presente en cada rincón y que se manifiesta en un feliz encuentro entre la tradición, el espíritu ecléctico y la naturalidad.

En el proceso de transformación se recuperaron elementos que se habían perdido en el anterior uso (la planta baja albergó una carnicería). Así, al derribar uno de los muros apareció un arco gótico, típico en esta tipología de construcciones, y que ahora se ha convertido en una de las señas de identidad de la casa. De igual modo, en el piso, superior, donde están las habitaciones, se levantó el suelo de losas de marés –que estaba pintado–, se restauró y se volvió a colocar piedra a piedra. Esto son tan sólo dos ejemplos de la voluntad de respeto y de puesta en valor de la singularidad.

EL RESPETO POR LA TRADICIÓN Y EL AMOR POR LAS ANTIGÜEDADES HACEN DE ESTA VIVIENDA UN HOGAR DE ACENTO POPULAR CON UN AMBIENTE FRESCO Y MUY MEDITERRÁNEO. ESTE ES UN ESPACIO SINGULAR PARA DISFRUTAR DENTRO Y FUERA.

A la hora de decorarlo, Jaume Cortés apostó por materiales autóctonos, como piedra de marés, vigas vistas, paredes encaladas o carpinterías de madera, cuidando de un modo muy especial las características originales de la vivienda, para preservar el estilo tradicional mallorquín de la construcción. También se decantó por tejidos naturales, con el claro objetivo de conseguir ambientes llenos de frescura y serenidad, los textiles escogidos alternan linos y algodones, moviéndose en una gama de tonalidades muy suaves y sin sobresaltos, blancos, piedras, arenas, etc. En cuanto a los muebles, la elección fue simple: piezas con historia, antiguas o de almoneda en su mayor parte, elevando la dosis de encanto con viejos mostradores de tiendas, vitrinas gustavianas o sillas de corte industrial, que muestran a las claras el tiempo que han transcurrido por ellos.

Tras las obras, los espacios se suceden frescos y naturales, una sensación que se percibe multiplicada por el empleo de tonos claros y relajantes: blancos y piedras toman el poder en pare- des, suelos y techos, preciosas y con efecto, las vigas vistas encaladas... La decoración, obra de Mestre Paco, sigue la misma línea, con una puesta en escena a base de maderas decapadas, algodones y linos, detalles delicados y mobiliario que nos traen, actualizado, el encanto del pasado con auténtica denominación de origen.

TRADICIÓN ISLEÑA

Hablar de la Mallorca clásica es hacerlo de paredes encaladas, casas de campo, albercas y muros de piedra. Un claro ejemplo de ello es esta vivienda que firma Mestre Paco, con Jaume Cortés al frente de proyecto. En su actualización, se han tenido en cuenta cuestiones como el respeto por su esencia original, con ese sabor mallorquín que aparece en cada uno de sus rincones y que se manifiesta con una amalgama de elementos que son capaces de aunar tradición, eclecticismo y naturalidad. Para ello, se recuperaron elementos como el arco gótico o las losas de marés. Con ello, queda patente la clara la voluntad de respeto y de puesta en valor de la singularidad.

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