Grandes ideas para sacar partido a un cuarto de baño pequeño

Además, de una dosis de ingenio y algo de sentido común, conseguir que un baño XS parezca más amplio es posible, si apuestas por una distribución a medida, te alías con el orden y buscas la ayuda de la luz natural, los muebles de doble uso y los colores claros. ¡Nosotros lo hemos conseguido!

Grandes ideas para sacar partido a un cuarto de baño pequeño
Grandes ideas para sacar partido a un cuarto de baño pequeño

No podemos hacer crecer los metros de tu cuarto de baño, pero sí que parezca más amplio y despejado. Para lograrlo, hay tres reglas que nunca fallan: una distribución a medida, un espacio organizado y jugar con la verticalidad. 

  • Diseña una distribución a medida del espacio y de ti. Normalmente en baños alargados es mejor una en línea, mientras que en cuadrados, una en U. No olvides crear una zona central despejada o un pasillo ancho, que permita moverse cómodamente. Ten en cuenta que una puerta corredera también liberará espacio.
  • Todo en orden. Un espacio organizado y ‘limpio’ se ve más amplio y, según Marie Kondo, nos hace más felices. Procura despejar la encimera y tener todo en su sitio, de manera que puedas encontrar fácilmente lo que buscas. 
  • En vertical. Aprovecha el espacio que te brindan las paredes para almacenar en vertical y juega con la altura, tanto con soluciones a medida como con baldas, ganchos y soportes.

Sobre el autor

Lola Marquez

Lola Márquez

Periodista

Llegué al mundo de la decoración y el diseño de casualidad y me quedé para siempre. Y, a pesar de que han transcurrido muchos, muchos años (como en los cuentos), sigo viendo, leyendo y, por supuesto, escribiendo con la misma ilusión y las mismas ganas. He tenido etapas, como todas, he cambiado de estilo y he sustituido en mi corazón ‘deco’ los suelos de madera por el papel pintado, aunque sigo guardando un lugar especial para un buen sofá: será cosa de la horizontalidad. También he comprobado que el amor verdadero por la decoración se pega y se transmite de generación en generación. Para comprobarlo, basta con ver las habitaciones de mis hijas y recordar el recibidor de mi infancia.

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