Cómo cuidar tus plantas de interior en invierno

Los cuidados de las plantas de interior en invierno son incluso más importantes que durante el resto del año, pues entran en juego el factor frío y humedad.

Cómo cuidar las plantas de interior en invierno
Cómo cuidar las plantas de interior en invierno

En invierno las temperaturas descienden, se enciende la calefacción en los hogares, algo que también afecta a nuestras plantas de interior, por lo que debemos ser muy cuidadosos con ellas si queremos que sobrevivan a esta estación.

De hecho, muchas plantas detectan este periodo de falta de luz como un tiempo de reposo o “hibernación”, y detienen su crecimiento hasta la llegada de un ambiente más cálido.

La otra cara de la moneda es la combinación del frío junto con una alta humedad, ya que esto puede hacer que algunas plantas se vean seriamente afectadas por algunos tipos de hongo o insectos, que no tardarán en dañar la planta si con ello consiguen su alimento.

Hemos de tener en cuenta que las plantas de interior provienen de plantas que habitan en el sotobosque del bosque tropical. Dichos bosques son áreas muy densas con árboles de copas grandes y frondosas. Por el contrario, en el sotobosque, su parte inferior, las plantas deben prosperar en un ambiente con poca luz y una temperatura constante durante todo el año.

Por ello hemos recogido para ti una serie de consejos para que tus plantas de interior se mantengan sanas y fuertes, y puedan llegar a la primavera igual de bonitas que cuando las trajiste a casa por primera vez.

Formas de cuidar tus plantas en invierno

El factor humedad

La humedad es extremadamente importante para las plantas de interior, puesto que se trata de plantas de origen tropical y procedentes de selvas donde las precipitaciones y la humedad ambiental es siempre muy alta. Sin embargo, muy a menudo suele suceder que, con esta premisa en mente, pequemos más por exceso de riego que por falta de él. 

Para evitar que esto suceda, de hecho, existe un truco infalible: introducir un palillo dentro de la maceta. Si cuando lo extraigas ves que se le ha adherido algún sustrato, eso quiere decir que la planta no necesita regarse. Si, por el contrario, observas que el palillo está prácticamente limpio, entonces sí que deberás regarla con abundante agua. 

En cuanto a las pulverizaciones, dependerá mucho del nivel de humedad de la habitación en la que se encuentren. Si sueles poner la calefacción o vives en un clima considerablemente seco, conviene que las pulverices de vez en cuando. 

El factor luz

Como comentábamos, en invierno la luz del día es más corta, por lo que si decides colocarlas delante de una ventana, asegúrate que no le dé la brisa fría, o de lo contrario tendrán un choque térmico, adoptarán una tonalidad marrón y terminarán por caerse.

En efecto, las plantas más sensibles reaccionan con la pérdida de sus hojas. Las plantas más sensibles reaccionan con la pérdida de sus hojas.

Para evitar que esto suceda, se puede colocar un trozo de espuma de poliestireno o una pieza de corcho dentro de la maceta para protegerlas. 

La ubicación

Igual de importante que la humedad es escoger una buena ubicación. Por lo general, las plantas de interior deben estar alejadas de las corrientes de aire, y en una habitación donde reciban luz natural (excepto aquellas que pueden vivir en los sitios más sombríos, como la Calatea, la Phalaenopsis o la Aspidistra).

Como último consejo, conviene que limpiemos periódicamente las hojas de la planta con agua destilada para quitarles el polvo y que puedan hacer la fotosíntesis sin problema.

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