Cómo introducir color en los espacios pequeños

No debes renunciar a los colores solo por vivir en un piso de dimensiones reducidas. Solo es cuestión de aplicarlos con criterio.

Cómo combinar tu sofá con el color de la pared de tu salón
Cómo combinar tu sofá con el color de la pared de tu salón
Foto: Unsplash

A priori, es común pensar que si vivimos en un espacio reducido no debemos diseñar su decoración en una paleta de colores vivos. Y no es raro ya que existe una regla de oro del interiorismo que dice que los colores claros aportan luminosidad y multiplican el espacio. Sin embargo, más importante que las normas genéricas es sentir que la vivienda es un espacio propio y que se encuentra alineado con nuestra forma de vida y nuestro estilo.

Para conseguirlo, existen diferentes maneras de introducir el color, si es que es de tu agrado, sin tener que pintar todas las paredes de una estancia de un tono vivo-quizás a esto es a lo que se refiera esa norma citada al principio-. Todas ellas son posibilidades que se pueden implementar en las casas que cuentan con metros cuadrados limitados sin experimentar la sensación de abigarramiento de la que siempre se pretende huir.

Antes de empezar con los consejos, conviene recordar un principio de color que rige el interiorismo. Esta norma servirá para calcular la cantidad de cada tono que debemos introducir y es especialmente útil cuando se diseñan espacios pequeños. La regla del 60/30/10 marca que antes de comenzar a teñir de colores los espacios debemos definir una tonalidad dominante y esta imperará en el 60 % de la estancia, en el caso de las estancias pequeñas será un color claro y luminoso.  Por ejemplo, este porcentaje se puede materializar en las tres paredes de una sala. El 30% hace referencia al porcentaje que debe ocupar un color intermedio coordinado con el primero. Este se puede establecer, por ejemplo, para una pared y un techo. El 10% restante es donde se deben introducir los colores más saturados y quedan relegados a accesorios decorativos, molduras o textiles.

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¿Cómo jugamos con el color?

  • En una pared de fondo. Al contrario de lo que se piensa, si introducimos un color oscuro o saturado en la pared del fondo de una estancia, estaremos generando sensación de profundidad, porque la pared pintada de este color quedará mucho más alejada que las demás. Esto ocurre porque las que están diseñadas en tonos claros tienden a ganar volumen ópticamente. Así, por ejemplo, en un dormitorio se puede pintar de color la pared donde se coloca el cabecero y en una sala de estar, la que queda detrás del sofá. Este truco también se puede emplear en los espacios diáfanos. Es decir, cuando la cocina y el comedor se encuentran conectados, se puede diseñar la cocina en un tono más oscuro para crear esa sensación de profundidad que ópticamente actuará también de separador.
  • Sin obsesiones: Al ser humano le atrae lo prohibido, por naturaleza, por tanto basta que se instale en nuestro cerebro esa idea de que no debemos usar colores sólidos para obsesionarnos con ellos. Pero hay vida más allá de los colores vivos. Existe una gama inmensa de variaciones entre los tonos pasteles y los más brillantes a los que no debemos renunciar. Una idea muy práctica es mantener los elementos principales de la estancia en colores neutros como el gris o el beis y jugar con los textiles introduciendo un mismo color en varias tonalidades. Experimenta con alfombras, cortinas, almohadones y en el caso de que no te guste el resultado será mucho más sencillo cambiarlo todo.
  • Incorpora materiales translúcidos. El metacrilato o el vídrio teñido pueden aportar color a tus estancias sin ocupar tanto espacio visual como un un color opaco. Benefíciate de esta característica e introduce una mesa de centro con este acabado. Otra idea es incorporarlo en los elementos decorativos de mayor tamaño, como jarrones tipo damajuana o centros de mesa.
  • Dí sí a los elementos naturales. No hay estancia, por pequeña que sea, a la que le siente mal el verde de una monstera o el rojo intenso de un ramo de rosas. Por lo general, los elementos que provienen de la naturaleza se integran de manera más orgánica en los espacios. Si no te sientes capaz de mantener con vida aquellas que requieran cuidados específicos, siempre puedes optar por los cáctus, por las flores secas o por las de tela. Estos elementos, además de aportar ese toque de color que rompa la sobriedad del espacio, llenará la estancia de frescura e impedirá que se asocie el espacio al aburrimiento.
  • Con mucho arte. Si eres amante de la pintura esta será tu mejor bazar. Hazte con una obra pictórica a todo color de un tamaño de medio a grande, en proporción a la pared en la que vaya a ir colocado. También debes optar por aquellas con diseños grandes, en detrimento de aquellas que contienen mucho detalle. Esta obra colocada sobre la pared de fondo de una sala dotará de profundidad a la misma creando la sensación óptica de que es una puerta que se puede traspasar.

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¿Dispuesto a aplicar todos estos consejos para conseguir un hogar más armonioso?

Sobre el autor

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Periodista. Siempre buscando la manera de hacer volar la imaginación. El color, la mezcla más inesperada de estilos y las piezas con historia me ganan. Creo en la estética como forma de expresión a todos los niveles.

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