Cómo decorar y equipar el recibidor para la mejor bienvenida

Conscientes de que la primera impresión es la que cuenta, estos muebles y accesorios te ayudarán a sacar partido al hall, para que sea tan funcional como bonito. ¡Así da gusto entrar en casa!

Como decorar equipar recibidor tener brindar mejor bienvenida
Como decorar equipar recibidor tener brindar mejor bienvenida

Subestimado, ninguneado, incluso, considerado como un espacio menor, el recibidor tiene mucho que aportar y que decir en la decoración de interiores y en la rutina familiar. Es la primera impresión que tienen tus visitas al abrir la puerta y la frontera entre la calle y tu hogar, donde, además de dejar el abrigo, el bolso y los zapatos, aparcas el estrés del día. Por eso, no solo debe ser bonito, sino también muy práctico, adaptándose a tu estilo de vida: niños, escasez de armarios, costumbre de descalzarse… Para que sea capaz de proporcionarte la mejor bienvenida, aquella que te dice que estás en casa, es preciso equiparlo (y decorarlo) adecuadamente.

Entre el equipamiento mínimo que debe tener, se encuentra un zapatero y un perchero. Después, puedes ir añadiendo elementos (un paragüero, un armario, una consola, una silla…), según los metros disponibles y tus necesidades. Sin olvidar, el toque deco con jarrones con flores, un cuadro, un vaciabolsillos o un espejo. Estos 10 recibidores pueden darte alguna pista.

Sobre el autor

Lola Marquez

Periodista

Llegué al mundo de la decoración y el diseño de casualidad y me quedé para siempre. Y, a pesar de que han transcurrido muchos, muchos años (como en los cuentos), sigo viendo, leyendo y, por supuesto, escribiendo con la misma ilusión y las mismas ganas. He tenido etapas, como todas, he cambiado de estilo y he sustituido en mi corazón ‘deco’ los suelos de madera por el papel pintado, aunque sigo guardando un lugar especial para un buen sofá: será cosa de la horizontalidad. También he comprobado que el amor verdadero por la decoración se pega y se transmite de generación en generación. Para comprobarlo, basta con ver las habitaciones de mis hijas y recordar el recibidor de mi infancia.