10 claves para una decoración en 'modo verano' que harán que te olvides del calor

Durante estos meses estivales, necesitas que tu casa sea ese lugar fresco y agradable, donde te sientes a gusto, puedes dormir por la noche y relajarte a la hora de la siesta mientras fuera el termómetro no da tregua. ¡Solo echarás de menos la piscina!

casa verano 0a
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La decoración de interiores debe adaptarse a ti, tus necesidades y estilo de vida, sino también a la estación del año y así ser calentita y ‘cocooning’ en invierno y fresca y energizante en verano. Para lograrlo, no es necesario que cambies muebles y accesorios de arriba abajo, sino que des pequeñas (o grandes) pinceladas ‘deco’. Así puedes sustituir tus alfombras de lana por otras de fibras naturales; acomodar el balcón y la terraza para que den la bienvenida a la nueva estación; cambiar la mantita del sofá y los cojines de cuadros por un foulard y modelos de alegres colores o tropicales; rebajar los grados con un ventilador de techo (uno de los ‘must’ de esta temporada) o, incluso, aplicar una mano de pintura a tus paredes (es el mejor momento para pintar) en blanco o en colores fríos, como verdes y azules (esta entrada de un proyecto de Knowhaus es toda una inspiración), que aporten frescura, amplíen los metros y creen la ilusión de vivir todo el año junto al mar. ¿No sabes por dónde empezar? Estas 10 ideas de decoración son tu manual veraniego.

Sobre el autor

Lola Marquez

Lola Márquez

Periodista

Llegué al mundo de la decoración y el diseño de casualidad y me quedé para siempre. Y, a pesar de que han transcurrido muchos, muchos años (como en los cuentos), sigo viendo, leyendo y, por supuesto, escribiendo con la misma ilusión y las mismas ganas. He tenido etapas, como todas, he cambiado de estilo y he sustituido en mi corazón ‘deco’ los suelos de madera por el papel pintado, aunque sigo guardando un lugar especial para un buen sofá: será cosa de la horizontalidad. También he comprobado que el amor verdadero por la decoración se pega y se transmite de generación en generación. Para comprobarlo, basta con ver las habitaciones de mis hijas y recordar el recibidor de mi infancia.