Un Claude Monet, un Yves Klein, un Vasily Kandisky, un cuadro de Frida Kahlo. Todos tienen un nombre y un apellido. Artistas que forman parte del canon al ilustrar a la perfección el espíritu de su época, el Zeitgeist. Pintores y pintoras con los que, como no, fantaseamos por su potencial creador. Más aún si imaginamos que alguno de sus cuadros pudiesen vestir, en exclusiva, las paredes de nuestro hogar. Porque el arte es transversal. Lo ocupa todo; el museo, las galerías, las calles de la ciudad... Y porque además, al arte uno puede invitarle para que entre tranquilo en las inmediaciones de casa.

Por eso hoy, cuando parece que pasamos más tiempo que nunca en nuestros hogares, ¿por qué no cuidarlos hasta el máximo detalle? ¿Y si lo hiciéramos a través del arte? Obras marcadas por una sensibilidad extrema que no solo serán un simple elemento decorativo, sino que otorgarán personalidad y sentimiento a nuestra estancia.

Porque, aunque a veces pasemos desapercibidos antes obras clásicas y contemporáneas, lo cierto es que el arte es capaz de ayudarnos a conectar y a gestionar mejor los estados de ánimo. Crea ese vacío, esa vacuidad, en la que el tiempo del artista se une con nuestro tiempo y allá fuera, lejos de casa, el resto de quehaceres quedan relegados, al margen, como una especie de burbuja espacio-temporal que nos conecta con la materia viva. 

De hecho, como explica la artista Rosa Galindo, “un cuadro puede cambiar por completo un espacio y  llenar de calidez y de vida una estancia fría” comenta Rosa.

 

“El arte, además de luz y color, aporta  sensaciones y estados de ánimo, y llena nuestros días de poesía”.

 

La elección de una obra de arte en nuestra casa no es ninguno tema baladí. Es importante encontrar aquellas que nos transmitan emociones positivas, calma y que nos acompañen, una buena manera de redecorar nuestra casa y cuidar de nosotros mismos.

En relación con la tendencia a acumular obras de arte, sin conexión alguna, la artista también nos recomienda que para que la obra no acabe siendo un elemento más de decoración y tome un protagonismo especial, lo ideal es que "se escoja aquella que despierte alguna emoción o que tenga algún significado especial para quienes habiten en ese hogar".

A cada pieza de arte una persona y en cada persona un sentimiento. Y es que el arte nos remueve, nos transporta, nos vincula con el pasado, otras veces con el presente y sobre todo, nos revela, a través de sus pinceladas, la importancia de crear un universo personal en el hogar.

La artista Rosa Galindo nos cuenta cómo disfrutar del mundo del arte en casa y cómo decorar con él diferentes espacios. Todo un lujo para amantes del arte, pero también para aquellos que disfrutan del buen gusto y del sentido estético. Os mostramos ahora algunas claves para que vuestra casa sea un espacio lleno de arte. De arte con vida. De vida con arte.

Encuentra su lugar
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Encuentra su lugar

A cada obra un espacio único. Lo importante es darle a cada pieza el protagonismo que se merece, por tanto, hay que buscar un lugar en el que pueda expresarse en toda su esencia. Una pieza de arte bien elegida puede llegar a mejorar cualquier espacio. Rosa Galindo confiesa: “mi debilidad son los grandes formatos porque aportan mucha fuerza y personalidad, y evitan combinaciones de varias piezas que muchas veces se eclipsan las unas a las otras”.

Una obra de arte puede vestir cualquier estancia de la casa, desde una zona de paso en la que consigue hacerla visible, a la cocina y el baño, aunque siempre a salvo de posibles daños, para separar ambientes como del salón al comedor, o incluso para destacar una zona o pared como la del cabecero en un dormitorio o la de estar sobre los sofás, la chimenea o el mueble principal. 

Expresa con ella
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Expresa con ella

Rosa Galindo aconseja decorar con obras que transmitan, expresen y hagan sentir algo. “Una obra debe enamorarte, independientemente del estilo, la temática o los colores. La conexión que surge con ella nunca desaparecerá y te acompañará siempre”.

A la hora de escoger una obra, es importante mirar muchas y con la mente muy abierta. Uno se da cuenta de que esa es la obra ideal para su espacio cuando, frente a ella, siente que le transmite algo especial.

Conexión con el entorno
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Conexión con el entorno

Conectar con el entorno implica también conectar a la obra de arte con el espacio, que ambos dialoguen para transmitirnos algo especial. Una de las claves para que una obra transmita sus emociones e invite
a parar, mirar y disfrutar del espacio es conseguir que ésta dialogue con todo lo que tiene a su alrededor.

El color general de la sala influirá en cómo esa obra de arte destaque o acompañe al esto de la decoración. Intenta establecer una relación directa con las telas, las texturas y los materiales que rodean a la obra. Toma sus tonos y colores para usarlos como color acento en la decoración de esa habitación. Así conseguirás una sintonía y armonía visual en el entorno de la obra. Si el objetivo es que ésta se sitúe en un primer plano destacando sobre el resto de la sala, no busques esa continuidad visual y deja que la obra destaque sobre el resto.

La iluminación
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La iluminación

La luz, entrando a borbotones por la sala, es una de las claves para potenciar una obra de arte. Porque la iluminación de la estancia y sus rincones es uno de los aspectos clave en la decoración de interiores.

A la hora de iluminar una obra de arte Rosa Galindo aconseja usar una luz neutra y potente que permita contemplar y disfrutar de la pieza artística en toda su amplitud.