Generar mucho con muy poco es lo que define el concepto de eficiencia. En casa, si queremos disfrutar de confort y comodidad sin que se nos dispare la factura de la luz, resulta indispensable aplicar trucos básicos de eficiencia energética. Y, muy especialmente, en épocas de temperaturas extremas como pueden ser las olas de frío en invierno o las de calor en verano.

Cuando la temperatura exterior se dispara y es anormalmente alta durante varios días o semanas como estamos viviendo estos días, el calor entra en casa y puede hacernos la vida imposible, especialmente durante la noche, si no nos deja descansar. Recurrir al uso del aire acondicionado es una opción válida, siempre que se utilice adecuadamente, pero no es la única ni es la más eficiente. Así que vale la pena tener en cuenta unos cuantos trucos fáciles para conseguir la máxima frescura en casa con el mínimo gasto energético.   

 

Eficiencia energética para enfriar tu casa

Uso adecuado del aire acondicionado
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Uso adecuado del aire acondicionado

El aire acondicionado ha sido uno de los grandes inventos del siglo pasado que ha contribuido decididamente a mejorar la calidad de nuestras vidas. Pero conseguir extraer frío de la temperatura del aire exterior, aunque esté incluso a 40ºC, tiene su precio para nosotros y para el medio ambiente.

Utiliza el sentido común y evita que la temperatura programada supere los 12 grados de diferencia respecto a la temperatura exterior. Probablemente, mantener tu casa refrigerada a unos 24º o 26ºC será más que suficiente para sentirte a gusto, evitarás resfriarte y cambiar drásticamente la temperatura cuando salgas de casa y mantendrás un importe razonable de la factura de la luz.

Realiza un buen mantenimiento de los ventiladores
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Realiza un buen mantenimiento de los ventiladores

Aunque estén a cierta altura y poco accesibles, no dejes que acumulen polvo y mantenlos siempre limpios y bien despejados. Si son muy viejos, cámbialos por ventiladores de bajo consumo energético y aumenta su eficacia combinándolos con humificadores para conseguir más sensación de frescura y aprovechar la evaporación del agua.

Cambia las bombillas convencionales por las LED
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Cambia las bombillas convencionales por las LED

Son conocidas como las bombillas de “luz fría” ya que son las que menos calor generan. Además, también son las que duran más ya que tienen una vida media de 50.000 horas frente a las 1.000 de las luces incandescentes o las 2.000 de las halógenas y las que consumen menos.

De todas formas, prioriza la entrada de luz natural siempre que puedas cambiando tejidos oscuros de cortinas y textiles interiores por otros más claros y de materiales más frescos como el lino o el algodón, ya que concentran menos calor.

Apaga y desenchufa los electrodomésticos
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Apaga y desenchufa los electrodomésticos

En verano, y especialmente durante periodos de olas de calor, olvídate de poner la secadora, de utilizar secadores de pelo, de cocinar con el horno o con la olla exprés o usar otros aparatos eléctricos que, a pesar de ser muy útiles, también son importantes fuentes de calor que debes evitar y que pueden aumentar hasta 2ºC la temperatura de una habitación.

Aunque parezca una tontería, también es recomendable apagar y desenchufar todos los aparatos eléctricos que puedas como el ordenador, la televisión o el móvil cuando ya se ha cargado por completo, ya que mantenerlos en modo stand-by contribuye también a la generación de calor y al consumo energético.

Programa el riego automático en horas nocturnas
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Programa el riego automático en horas nocturnas

Si tienes la suerte de tener un jardín en casa, lo mejor que puedes hacer para aprovechar la capacidad de generar frío y de purificar el aire que tienen las plantas, es programar su riego por la noche. Refrescar el exterior contribuirá de inmediato a refrescar el interior de tu vivienda.

La misma estrategia la podemos aplicar para las plantas de los balcones.

 

Además de todo esto, recuerda a asegurar la ventilación cruzada a través de ventanas y puertas situadas en distintos puntos de la vivienda, aprovecha la opacidad de los toldos y persianas para evitar que entre el calor en casa y guarda las alfombras, las cortinas oscuras y los materiales gruesos o sintéticos para el invierno y sustitúyelos por otros más ligeros como el lino o el algodón.