Si la vuelta al cole, después de esas fantásticas vacaciones, se te está haciendo un poco cuesta arriba. Si pensar en que el otoño está ahí mismo, te deprime… ¡levanta el ánimo! Tenemos la solución: da a tu casa un toque veraniego y déjate envolver de nuevo por la brisa del mar.

José Miguel Simón, interiorista y director de Iconno, nos da las claves para lograrlo.

Luces amarillas y potentes
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Luces amarillas y potentes

En primer lugar, necesitas sentir el calor del sol. Hazte con unas bombillas que irradien luz amarilla potente, cálida, y colócalas en el salón y en el comedor.  Y, para el baño… sin duda, la mejor opción son los tragaluces de Coelux con vistas al cielo, un cielo azul intenso… y a través de los que entran los rayos del sol… de forma artificial. Sí, sí, como oyes, se trata de un panel LED que simula a la perfección la luz del sol, incluso su movimiento a lo largo del día. Bueno, puede estar en el baño o ¡donde tú quieras! Porque ver el cielo azul y el sol desde la cama tampoco parece mal plan…

El sonido del mar
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El sonido del mar

La música es un ingrediente fundamental para trasladarse a otra dimensión. Elige música zen, chill-out, o el sonido del mar… La que tú prefieras, siempre que te traslade de nuevo a la playa…

La importancia del color
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La importancia del color

El color es un arma poderosísima para relajar cuerpo y mente y, como el sonido y los olores, para hacerte recordar otros momentos, otros lugares... ¿Los idóneos? El violeta, que calma el espíritu; el añil, con efecto sedante; el verde, color antiestrés por excelencia, que transmite una sensación de equilibrio y armonía. Combinados con el blanco, además de relajarte, darán a tu casa un aire muy veraniego. Pero ¿cómo usarlos? En cojines que cubran el sofá, en forma de flores naturales, en las sábanas para el dormitorio…

El olfato es fundamental
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El olfato es fundamental

Demostradísimo está que la aromaterapia funciona. Consigue unas velas de lavanda, cítricos, rosas, jazmín o canela, colócalas cerca de ti y préndelas. “Hoy día hay incluso velas aromáticas que huelen a mar y a césped recién cortado. Muy evocadoras”, añade José Miguel.  

También puedes recurrir a los aceites esenciales. Coloca dos gotitas de aceite de lavanda sobre un cojín, por ejemplo, y apoya la cabeza sobre él mientras lees o descansas. La esencia acabará con cualquier atisbo de estrés y volverás a sentirte como cuando estabas tumbada sobre la arena.  

Buena compañía
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Buena compañía

Y, por último, no olvides que lo que realmente relaja, lo que te hace sentirte de vacaciones de verdad, no es otra cosa que estar con los tuyos en un ambiente distendido. Organiza comidas siempre que puedas y verás cómo, con una copa de vino en la mano y unas risas, sientes que el verano no ha terminado.