Las mamparas de ducha aportan elegancia a cualquier baño. Se trata de un elemento funcional –evitar salpicar de agua el resto del espacio destinado a la higiene y al cuidado personal– que, a su vez, suma diseño a la estancia. Y es que las mamparas son el relevo moderno a las cortinas de ducha y una alternativa estética a los muros de obra.

Además, su cuerpo cristalizado las convierte en un elemento de separación capaz de dotar de más sensación de amplitud al baño y de aprovechar mejor la luminosidad, tanto la natural como la artificial.  

Pero, para que una mampara refleje toda su elegancia, debe estar impoluta. Y aquí es donde entran en juego factores como sus niveles de calidad y nuestro savoir faire a la hora de limpiarlas. El quid de la cuestión, como en otros campos de la vida, radica en dedicar el mínimo tiempo a esta tarea y conseguir resultados óptimos y duraderos.

Toma nota de nuestros consejos para disfrutar cada mañana de una mampara limpia.

Cristales con tratamiento antical de serie
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Cristales con tratamiento antical de serie

Descarta los productos abrasivos
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Descarta los productos abrasivos

Si tienes una mampara con tratamiento antical, evita utilizar productos altamente abrasivos, ya que podrías dañar la superficie. Así que nada de lejías ni amoníacos. Como mucho, puedes diluir ambos productos desinfectantes en abundante agua.

Básicos caseros
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Básicos caseros

El vinagre blanco es un limpiador natural que al mismo tiempo que no daña el vidrio ni lo oscurece, limpia, desinfecta y neutraliza los malos olores. Diluye en un bol la misma cantidad de vinagre blanco que de agua –mejor si es destilada, para que esté libre de cal–, empapa una esponja, moja un paño con la mezcla o rocía en spray, frota la mampara, enjuaga con agua, seca… ¡et voilà!

Si necesitas una limpieza en profundidad, mezcla vinagre blanco con bicarbonato de sodio. Aplica la mezcla sobre la mampara y deja actuar entre 10 y 20 minutos. Luego, moja con agua y seca bien. Una solución ideal para eliminar cualquier resto de moho.

Visto y no visto
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Visto y no visto

Una simple espátula limpiacristales te bastará para eliminar gotas de agua y restos de jabón en un abrir y cerrar de ojos. Puedes guardarla junto a la ducha en una elegante cesta de mimbre o dentro de un cajón del mueble de baño para tenerla siempre a mano cuando la necesites. El mismo efecto podrás conseguir simplemente pasando un paño de fibra sintética, que también resulta útil guardar cerca de la ducha.

Máxima movilidad
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Máxima movilidad

A la hora de limpiar cómodamente la mampara, la movilidad cuenta. Opta por aquellas mamparas que te permitan llegar a todos los rincones fácilmente. En este sentido, las mamparas de puertas correderas son una solución práctica.

Ventila bien
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Ventila bien

Una manera de mantener la mampara limpia durante más tiempo es abrir las ventanas del baño después de darse una ducha para que corra el aire. Así evitarás que se acumule la humedad, fuente de proliferación de gérmenes.

¿Y si la mampara carece de un tratamiento antical?
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¿Y si la mampara carece de un tratamiento antical?

En este caso, puedes aplicar algunas de las soluciones antical que encontrarás en tu tienda de confianza, de distinta intensidad y durabilidad. Es aconsejable que utilices guantes y una mascarilla si es necesario. Primero tendrás que preparar el cristal, limpiándolo con un limpiacristales, agua y jabón o una solución casera y secándolo completamente. Luego, ya puedes aplicar el tratamiento antical por todo el cristal siguiendo las indicaciones del producto.