1. Materiales y herramientas

Ladrillos, mortero de cal, cuerda, estacas de madera o de metal, maza y cíncel, paleta y llana, cubeta, nivel, llaguero, taladradora, sierra de calar, atornillador, regla, lápiz, flexómetro.

2. Marcar la zona de construcción

Antes de empezar es importante que sepamos bien donde queremos levantar el muro, el espacio de fondo que queremos darle. Por eso hay que marcar la zona tomando bien medidas para hacer una base recta. Si tenemos clara la forma, no estaría mal pintarla o marcarla previamente en la base del suelo para luego levantar los ladrillos siguiendo el boceto.

3. Colorcar guías y levantar el muro

Marca la posición exacta donde se levantará la pared. Colocar dos reglas o miras en cada extremo, que servirán de guía. Atar un córdel y tensarlo entre ellas. Marcae en las reglas la altura de cada fila de ladrillos sumando la huella. Hacer la mezcla de mortero con tres partes de arena, una de cemento blanco  y media de hidróxido de calcio. Remover bien y dejar reposar unos minutos. Extender pelladas del conglomerado a lo largo de la línea marcada. Colocar el primer ladrillo presionando con la mano. Es muy importante que esta primera fila siga la línea del córdel. Continuar colocando filas de ladrillos siempre con las juntas contrapeadas, puesta a matajuntas.

4. Rellenar juntas y limpieza

El rejuntado es la operación de eliminar el mortero de las juntas, por medio de rascado de hasta 20 mm para rellenar a continuación con una mezcla más resistente a la humedad. Cuando este conglomerado esté oreado y sin haber secado todavía, se debe aliar la huella con el llaguero. Para terminar, limpia los restos con un trapo y agua antes de que sequen.