Muy a menudo parece que vivir rodeadas de ruido es el precio inevitable a pagar si vives en la ciudad, y es que muchas de nosotras nos resignamos a soportar todos los ruidos molestos que proceden de la calle o de las paredes contiguas de nuestro hogar, y que nos impiden descansar y realizar tareas para las que se requiere concentración, como leer o estudiar.

Según un estudio realizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) España es país más ruidoso de Europa, y el segundo del mundo, sólo por detrás de Japón. El tráfico, el jaleo de los bares, el murmullo del metro… Es muy habitual que desde nuestras casa escuchemos todos estos ruidos, además del de nuestros vecinos, con sus discusiones a voces, sus televisores con el volumen pasado de rosca e incluso alguna que otra intimidad. Vamos, que parece que pese a que nos esforcemos en crear un oasis de bienestar en casa, a  veces vivamos en la misma jaula de las locas. De hecho, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) una de cada tres viviendas sufre niveles de ruido excesivos que superan los 65 decibelios durante el día o los 55 durante la noche (los límites aconsejables establecidos por la OMS).

Para evitar toda esta contaminación acústica y mantener unos límites razonables de paz y tranquilidad en nuestro apartamento, no nos quedará más remedio que intentar insonorizar la casa al máximo. Aquí te mostramos algunos consejos para que puedas hacerlo sin gastarte un dineral.

Estanterías con libros
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Estanterías con libros

Otra forma económica de insonorizar tu casa y dejar de oír de cabo a rabo las sesiones de ensaño con la batería de tu vecino, es que coloques muchos libros en tus estanterías. El papel es un aislante natural, y pueden ser objetos muy decorativos en cualquier estancia de la casa. Si no tienes muchos libros, también puedes optar por colocar muebles de pared a pared o llenarlas de cuadros o espejos.

Alfombras, tapices y cortinas
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Alfombras, tapices y cortinas

Una solución sin duda económica, por no mencionar estética y decorativa, es colocar moqueta o alfombras gruesas en las estancias donde sufras por el ruido. Éstas actúan como obstáculo e impiden que traspase el sonido. Además, las cortinas de tejidos gruesos como el terciopelo, la pana, o los tapices también pueden contribuir a insonorizar tu hogar.

Aislar las ventanas
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Aislar las ventanas

Si el ruido procede del exterior, por ejemplo si vives en una gran ciudad, una buena solución es que coloques ventanas con doble acristalamiento y cámara de aire intermedia, o bien que coloques un revestimiento de goma en el marco para que el ruido no se cuele entre los quicios de las ventanas.

Pintura aislante
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Pintura aislante

Al igual que muchos otros avances de la tecnología que ya se han incorporado a nuestra vida, la pintura aislante del ruido fue creada a partir de tecnologías de la NASA, y contiene microesferas, resina y filtres que crean una membrana capaz de absorber el ruido y de reducirlo en un 30%. Es un producto que puedes aplicar directamente encima de la pintura que ya tengas en tus paredes y, además, tiene un olor muy suave y se seca muy deprisa.

Colocar un falso techo
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Colocar un falso techo

Otra forma muy efectiva de reducir el ruido, aunque es algo más cara y requiere de un proceso de instalación más difícil, es colocar un falso techo que cree una cámara de aire. De esta forma, lograrás amortiguar los sonidos procedentes de los pisos de arriba, como pisadas, movimientos de muebles, etc.

Corcho, madera o fibra de lana
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Corcho, madera o fibra de lana

Una opción también más elaborada y algo trabajosa, aunque muy eficiente, es cubrir las paredes con un material aislante, como la fibra de lana o el corcho, y después ocultar esta capa insonorizante con paneles de yeso. Con plafones de madera maciza también conseguirás este efecto. El único inconveniente, además del tiempo y trabajo, es que perderás algunos centímetros de espacio en tus estancias.