En la oficina, el dormitorio o el salón. Hoy en día, cualquier espacio interior es perfecto para colocar un par de plantas. Sobre todo, ahora que la fiebre de lo natural está tan vigente entre millenials y no tan millenials. Todo el mundo quiere una planta. Hay quien sueña con ganar un concurso y hacerse con miles de estas. Pero la pregunta real es, ¿sabemos cuidarlas? ¿Conocemos realmente la temperatura, el riego o la iluminación que necesitan nuestros amigos vegetales?

“Yo no puedo tener plantas. Siempre se me mueren. ¡Hasta los cactus!”, exclama una amiga a la otra. Se dice que hay quien nace con una habilidad especial hacia el mundo de la naturaleza, pero en realidad, una siempre puede ponerse las pilas y aprender a cuidar de las plantas con paciencia y mucho cuidado.

Los trucos van desde los ritos maternos hasta el consejo de tu abuela a la que nunca, nunca, se le ha muerto una orquídea, y mira que somos conscientes de lo difícil que es mantener 100% viva esta planta. Pero los milagros no ocurren en el universo vegetal. ¡No todavía! Y eso que también existe la planta del dinero china, pero no, nada de esto es posible si no ponemos un poco de interés en aprender a cuidar de las especies que compramos y plantamos.

De hecho, actualmente es muy común acudir a un vivero y deleitarse viendo más y más plantas. Cogemos una, luego otra y pensamos dónde podrían quedar mejor. Quizá en el mueble, la estantería o la mesa de la cocina. Pero, y aquí debemos introducir una pausa bien grande, no todas necesitan los mismos cuidados. Hay trucos de manual directo que todo principiante, e incluso hasta el más amante de la botánica, debe seguir a rajatabla si quiere que sus plantas crezcan fuertes y sanas.

Para dar respuesta a esta y muchísimas otras dudas, no podemos dejar de mencionar el último libro de William Davidson, uno de los referentes mundiales del cuidado de plantas de interior que ya ha escrito ampliamente sobre el tema y que ahora consolida en ‘Plantas de interior: Guía indispensable para lograr unas plantas felices y sanas’.

El título del volumen en el que aparecen fotografías de Janneke Luursema, fotógrafa de interiores y entusiasta de las plantas de hogar, lo dice todo: guía, es decir, consejos variados para aprender a cuidar las plantas de interior. Sobre todo, esas que tantas veces hemos visto ya entre publicaciones de Instagram y Facebook. ¡Están en todas partes! No hay restaurante cool que no cuente con uno de esos jardines verticales que ya son tendencia.

Cuidar de tus plantas de interior ya no será ningún problema

Decorar (y cuidar) en clave vegetal 

Todas ellas tienen nombres y hasta apellidos. Begonias, cactus y suculentas, dracenas o helechos, son solo algunas de las más conocidas. Es ya una realidad que las plantas y la jardinería han experimentado un resurgimiento en los últimos años. Miles de personas se han animado a llenar sus casas con el verdor de las plantas. Y es que, como afirma Davidson, “nada confiera mayor vida y confort a un espacio como las plantas”.

Todo apunta a que, de tratarse de una moda, podría haber llegado para quedarse. Eso sí, la popularidad de este tipo de cultivos no puede cegarnos. Hay que ser realistas con el espacio que disponemos en casa y las necesidades individuales de cada planta, en especial si se eligen impulsivamente por su belleza o esculturalidad. De hecho, las más espectaculares suelen precisar más atenciones.

Así es, sorry. Toda belleza necesita de un pequeño cuidado. Además, todavía no contamos con habitas salvajes. Vivir en la ciudad y en espacios muchas veces poco iluminados, puede ser un hándicap. Pero cada cual debe ser consciente de sus limitaciones. Por algo existen plantas de interior que como el potos o la sansevieria no necesitan mucha luz natural.

Las plantas y la jardinería han experimentado un resurgimiento en los últimos años difícil de superar

Te dejamos ahora con algunas de las plantas de interior más destacadas, así como la información necesaria para que se desarrollen en perfectas condiciones. Pero recuerda que la mejor manera de cuidarlas no es otra que la de observar, ser paciente y prestar atención a lo que te dicen. Si lo de hablarles te suena a profecía, entonces prueba tus propios métodos. Lo importante es que confíes en tu intuición y que disfrutes de la fuerza estética que una planta puede aportar en la decoración de interiores. ¿Son las tuyas unas plantas sanas y felices? Yo digo, ¡sí!

Cactus y suculentas
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Cactus y suculentas

Resulta sorprendente que la venta de cactus supere la de otras plantas de maceta, pero ¡así es! Gran parte de su popularidad se debe a sus interesantes formas y al hecho de que son de fácil cultivo (eso lo que más) y nunca crecen mucho, por lo que cualquiera puede reunir una pequeña colección en un espacio pequeño.

Se suele creer que hay que prestar mínimas atenciones a los cactus para sacar lo mejor de ellos. ¡Error! Si la temperatura es razonable en invierno, no les hace mucho daño un trato espartano, pero el resto del año todas las variedades responden mejor con algo de atención.

Muy similares a los cactus, en cuanto a cuidados, están las suculentas, también super demandas por su multitud de formas y colores. Son especies que se adaptan a una amplia variedad de condiciones e incluso se desarrollan bien en períodos de abandono; los principales problemas de las suculentas suelen deberse siempre a un riego excesivo.

Ambas necesitan de mucha iluminación, sobre todo en el caso de los cactus del desierto. Respecto al riego, riega las suculentas de primavera a otoño, dejando que se sequen entre riegos. En invierno redúcelo al mínimo.

Los cactus de desierto y de bosque no deben regarse en absoluto desde finales de otoño hasta principios de primavera. El resto del año, como las suculentas. Ambas plantas necesitarán por lo general de ambientes al aire libre y frescos, siempre que se pueda.

Cinta
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Cinta

Seguro que alguna vez la has visto, colgada sobre repisas o en algún mueble interior. Se trata de la Cinta, también conocida como la malamadre o lazo de amor. Su follaje verde y crema es extremadamente popular. Sin duda se debe a la sencillez de su cuidado y al hecho de que es fácil obtener nuevas plántulas naturales que producen los largos tallos al crecer la planta.

Respecto a las condiciones ideales de la cinta, es un tipo de planta que, para que conserve su color y no se vuelvan delgadas, precisan buena luz. Eso sí, una luz demasiado intensa puede dañar las hojas.

La malamadre es fácil de regar con cualquier método y le gusta disponer de agua abundante durante el período de crecimiento. Durante el reposo, riéguelas con moderación y deja que la capa superficial del sustrato se seque entre riegos.

Ficus Robusta
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Ficus Robusta

Muchas plantas de interior proceden de esta extensa familia, ya sean grandes, pequeñas o reptadoras. La mayoría son de hojas verdes, si bien existen algunas formas variegadas. Todas se propagan mediante esquejes, y necesitan una temperatura de unos 21º.

Entre todas las variedades hemos querido seleccionar el ficus robusta. Una planta que, aunque tolera condiciones bastante sombreadas, crece más rápido con buena luz. También se beneficia de la exposición directa a la luz del sol unas horas al día.

Respecto al riesgo, se trata de una planta que no debe regarse en exceso. En invierno, el sustrato ha de mantenerse apenas húmedo; en verano, riégala como máximo dos veces a la semana.

Orquídea
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Orquídea

¿Sabías que, hasta hace poco, las orquídeas solo las cultivaban especialistas? No, no eran plantas en absoluto recomendables para aficionados. Hoy es difícil encontrar un centro de jardinería donde no las vendan.

En caso de la variedad Paphiopedilum y Phalaenopsis, aunque sobreviven con luz débil, como la de una ventana orientada al oeste, se desarrollan mucho mejor con sombra. Colócalas en un lugar protegido por completo de la luz directa.

Por el contrario, la Cymbidium necesita buena iluminación en todo momento, y les gusta la exposición directa a la luz del sol durante el invierno, pero hay que protegerlas del caluroso sol estival.

Respecto al riego, a ser posible, usa agua de lluvia a temperatura ambiente. Riégalas por la mañana en días solados para que las plantas empiecen a secarse a medida que la temperatura aumenta.

El riego diario, especialmente para las plantas montadas, puede ser necesario en verano. En otras épocas del año, será más habitual una o dos veces a la semana y, en invierno, una vez a la semana o cada dos semanas.

Costilla de Adán
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Costilla de Adán

Una de las plantas más de moda, sin duda alguna, es la costilla de Adán. Una especie de gran encanto originaria de México que ahora crece de forma natural en la mayoría de regiones tropicales, y se halla en casi todas las colecciones de plantas tropicales y de interior.

Cuando se encuentra en el interior, las bellas hojas, el interesante porte y la facilidad de cuidados de esta planta le aseguran una perenne popularidad. La principal pregunta acerca de la atractiva costilla de Adán hace referencia a lo que debe hacerse con las raíces aéreas que sobresalen del tallo principal. Si hay demasiadas, no dañará a la planta eliminar algunas, pero es mucho mejor atarlas con gracia al tallo para que crezcan hacia la tierra de la maceta.

Para que crezca sana, evita la intensa luz de sol y las esquinas oscuras. El sol quema las hojas, mientras que la falta de luz limita el crecimiento y da como resultado hojas más pequeñas y menos serradas.

La costilla de Adán debe mantenerse humedecida, especialmente si el ambiente es seco. Las raíces que crecen del tallo principal pueden sumergirse en recipientes de agua para reducir la necesidad de riego frecuente. Es recomendable limpiar las hojas con una esponja y agua de vez en cuando. No toques las más tiernas, pues se dañan con facilidad.