Las cocinas pequeñas pueden ser tan resultonas, prácticas y cómodas como las grandes siempre que juegues bien tus bazas decorativas; mantengas siempre el orden y la encimera despejada; te alíes con una distribución que saque partido al espacio; busques la luz y ames el blanco (y los colores claros); aproveches las paredes e incorpores muebles con truco, como los tableros escamoteables, o con doble función. No podemos estirar los metros, pero si hacer algo de magia y apostar por una decoración de cocinas que saque el máximo partido al espacio disponible, sin perder estilo o encanto. Como dice el refrán: los mejores perfumes se guardan en frascos pequeños…

Buena distribución
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Buena distribución

Foto: Fantastic Frank

No creerás lo que una buena distribución puede hacer por tu cocina, sin necesidad de invertir en muebles nuevos. Ante todo, debe adaptarse a la planta y sus ‘condiciones’, como ese recoveco que no vale para nada, y establecer una relación fluida y cómoda entre las tres zonas del triángulo de trabajo (fregadero, cocción y almacenaje). Ten en cuenta que las distribuciones en línea, que concentran todos los muebles en la misma pared, son una buena manera de aprovechar bien los metros que permiten, incluso, establecer una zona de comedor, si el ancho lo permite. Mientras que en L son perfectas si tienes rincones, en paralelo resultan muy cómodas, siempre que guardes las distancias correctas, y en U son (casi) un privilegio reservado a las grandes o extragrandes. 

En vertical
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En vertical

Fotografía: Alvhem

En estancias de pocos metros, la verticalidad nos ofrece un espacio extra que puede llegar hasta el techo y, según la altura de este, ganaríamos muchos centímetros para almacenar. Una buena idea es combinar módulos abiertos con baldas o armarios, de manera que el conjunto resulte más ligero. Si prefieres todo armarios, procura que sean de un color que no pese, como el blanco, y alternas puertas ciegas con vitrinas de cristal. 

Blanco que te quiero blanco
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Blanco que te quiero blanco

Las cocinas blancas triunfan siempre, incluso cuando son pequeñas, y poseen el don de la atemporalidad: no pasan nunca de moda y son tendencia de decoración año tras año. El blanco, y en general los colores claros, tienen la capacidad de ampliar, crear sensación de profundidad y atrapar la luz con su magia cromática. Además, encajan bien con cualquier estilo, poniendo de manifiesto que la elegancia es territorio neutral, tal y como se aprecia en este diseño de Reform.

Abierta al salón
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Abierta al salón

¡O al comedor! Si los metros no van a tu cocina, haz que tu cocina vaya a ellos, abriendo las puertas (o eliminando tabiques) del salón o el comedor. Las cocinas abiertas son una de las tendencias deco con más proyección de futuro en un mundo donde las fronteras tienden a desaparecer. Solo necesitas una buena campana que elimine humos y olores y una pincelada de estilo, que no la haga desmerecer frente a la estancia reina (el salón), como las que tiene esta propuesta de Kvik. 

Baldas en lugar de armarios
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Baldas en lugar de armarios

Fotografía: Stadshem

Si en tu cocina no entra un alfiler, debes desahogarla de mobiliario, sin perder capacidad de almacenaje. Para lograrlo, nada mejor que las baldas, las barras con ganchos y todo aquel elemento que te ayude a almacenar en la pared sin empequeñecer. Un consejo: pon cerca de los fuegos todo lo que usas habitualmente y aleja el resto, para no tener que estar trapo en mano a todas horas. 

Funcional por dentro
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Funcional por dentro

¡Y por fuera! Un interior organizado multiplica la capacidad de almacenaje y te ayuda a mantener todo en orden y a mano, como ocurre en este ambiente de Leroy Merlin. Alíate con los módulos rinconeros, las gavetas, los organizadores de cajones, los especieros, los separadores, los plateros…  Y, por supuesto, mantén la encimera despejada y limpia, guarda todo lo que no usas a menudo (o nunca) y deja solo lo imprescindible. Por cierto, la licuadora que compraste las pasadas Navidades no es uno de ellos. 

Muebles (y electrodomésticos) con poderes
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Muebles (y electrodomésticos) con poderes

Fotografía: Ikea

Y más de una función. Así un carrito con ruedas puede hacer las veces de mesita auxiliar y trasladarlo de la cocina al salón según el momento o los electrodomésticos multifunción, como un horno microondas, ofrecen más ocupando menos. Ten en cuenta que el mobiliario a medida rentabiliza al máximo cada centímetro de pared y huecos muertos y que los las versiones mini de lavavajillas o neveras son una opción. 

A favor de la luz
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A favor de la luz

Fotografía: Ballingslôv

La luz natural es uno de los mejores aliados de los pocos metros. Por este motivo, no le pongas impedimentos, abre las ventanas y deja que se cuele hasta al último rincón. Si no tienes vecinos enfrente, no pongas cortinas y si lo haces, procura que sean de tejidos ligeros y en colores claros. Los suelos de maderas claras y las paredes en beis o tonos suaves potencian también la luminosidad. No descuides la iluminación artificial. 

Un poco de brillo
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Un poco de brillo

Foto: Entrance

Por aquí y sensación de espacio por allá. Puestos a elegir, mejor acabados lacados o satinados, cuyo efecto espejo multiplica la sensación de amplitud. En blanco son siempre un acierto, pero los muebles de cocina negros, azules o amarillos (el color ha tomado esta estancia este año) ofrecen también excelentes resultados. Otra buena idea es dar un toque glam a través de los revestimientos: los azulejos con efecto espejo nos encantan. 

En orden
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En orden

Foto: Neptune

Si, según Marie Kondo, el orden nos da la felicidad, debemos imponerlo en todas las estancias de la casa, incluida la cocina. Para ir en su búsqueda, lo primero es hacer limpieza general y revisar las fechas de caducidad de los productos de la despensa; comprobar que el exprimidor que nunca usas, funciona; repasar con mirada crítica el estado de tus sartenes… Después, clasifica lo sobrante y organiza adecuadamente. ¡La sensación es tan gratificante!