La obsolescencia de un edificio está condicionada por factores muy diversos, que van desde la misma construcción de la vivienda y el momento en el que se diseñan los planos, hasta la estructura de ésta, pasando por los materiales de recovo, los acabados interiores e incluso los agentes medioambientales que pueden afectar a la conservación de tu hogar con el paso del tiempo. Por lo general, existen tres estándares para determinar el tiempo que tarda una vivienda en necesitar una rehabilitación:

  • La calidad del diseño y de la mano de obra
  • La calidad de los materiales
  • La calidad del mantenimiento preventivo y correctivo

Cómo mantener tu hogar en buenas condiciones

A la hora de analizar el estado de nuestros hogares según estos estándares y ayudar a que se conserve como el primer día, existen diversos factores a tener en cuenta, entre los que cabe destacar 5 de ellos:

  1. La humedad: ese enemigo que acecha en la sombra representa sin duda el primer problema de mantenimiento. Factores como la ubicación geográfica de nuestro inmueble, la agresividad del ambiente, la calidad de la construcción y de los materiales o los acabados pueden influir en que nuestra vivienda absorba más o menos humedad. En España, es habitual edificar con columnas de hormigón y paredes de ladrillo ya que resulta más ligero y económico que la piedra, pero el ahorro puede acabar siendo contraproducente, pues este tipo de materiales pueden no ser muy eficientes a la hora de prevenir humedades. Debemos tener en cuenta que en las fachadas de ladrillo que no están impermeabilizadas tardan 7 días en secarse a 20ºC con un 50% de humedad relativa del aire. En el caso de edificios de obra nueva o en rehabilitación, existen otras formas de proteger las fachadas de la humedad que se basan en el puente térmico que proporciona una subestructura de acero inoxidable y aluminio.
  2. La planificación: en el presupuesto mensual de nuestro hogar es muy importante (aunque la mayoría de nosotros no lo hacemos) reservar una cantidad para el mantenimiento rutinario o posibles reparaciones, y para evitar que suceda el desastre inesperado de encontrarnos sin algún electrodoméstico y sin fondos para reemplazarlo. Debemos tener en mente que las casas tarde o temprano envejecen y necesitan reparaciones de cierta envergadura. Para ello, nos puede ser de ayuda hacer una especie de presupuesto organizado por plazos:
  • A corto plazo: son las reparaciones que deben llevarse a cabo en cuanto se detecte la presencia de una avería o deterioro, ya que si las atrasamos los daños pueden aumentar, haciendo que la factura sea, por ende, más cara.
  • A medio plazo: hablamos de tareas de mantenimiento más detalladas, como una mejora o una reforma de la cocina o del baño, así como el cambio de radiadores, ventanas o puertas.
  • A largo plazo: cuando una vivienda tiene más de 20 años, lo más seguro es que requiera de una reforma integral que incluya aislamiento térmico y acústico de la fachada. Esta reforma, además de mejorar el aspecto general de la casa, también permite integrar en ella los últimos adelantos en materiales y tecnologías.
  1. La revisión de los sistemas interiores: con el paso del tiempo, el deterioro de nuestra vivienda no sólo se percibe en la fachada, sino que también abarca a todo el interior. Por eso conviene siempre llevar a cabo una revisión general y meticulosa de todo el inmueble cada 6 meses, que permita identificar posibles problemas de funcionamiento o deterioro de paredes, techos y suelos, entre otros.
  2.  La adaptación a las últimas tecnologías: pese a que todavía se podría considerar un parámetro secundario, las tecnologías nos permiten hoy día optimizar muchos de los sistemas de funcionamiento de nuestro hogar. La instalación, por ejemplo, de sistemas inteligentes que nos permitan controlar partes de nuestro hogar desde nuestros dispositivos móviles nos puede facilitar mucho el control y la supervisión del estado de la casa.
  3. La implantación de medidas adecuadas al cumplimiento de la ley: pudiera parecer lógico a primera vista, pero conviene hacer un punto en el que se especifique la importancia de que nuestras viviendas se adecuen a las directrices marcadas por la UNE (Asociación Española de la Normalización). Uno de los indicadores que a partir de ahora se van a añadir a este conjunto de leyes es el de la sostenibilidad. En efecto, a partir de 2020 este será uno de los objetivos a seguir por nuestro país y cualquier otro país miembro de la UE tanto a la hora de edificar construcciones de nueva planta como para llevar a cabo reformas. Del mismo modo, la obtención de materiales para la construcción también deberá atenerse a estos parámetros de sostenibilidad.

Obsolescencia de una vivienda