Acompañamos al arquitecto de interiores Raúl Martins a un bello edificio, obra del arquitecto Andrés Revuelta, en el corazón del madrileño barrio de El Viso; una excepcional finca que Knight Frank tiene a la venta y en la que se combina con mucho tino arquitectura de factura contemporánea y piezas muy clásicas. Un coordinado de éxito que llega hasta la mesa, una festiva propuesta que firma el propio interiorista.

En ella, Raúl se pone manos a la obra para darnos las claves para vestirla estas Navidades o en cualquier momento del año que se precie. Y lo hace poniendo en práctica todo su conocimiento y una regla de cinco puntos. Son sus infalibles, que también puedes hacer tuyos y aprovecharlos en mil y una ocasiones distintas.

Agradecimientos: Knight Frank, consultora inmobiliaria.

 

Mezclar vajillas
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Mezclar vajillas

Y hacerlo sin miedo. Es la mejor forma de no utilizar fórmulas fijas e intentar hacer cosas diferentes, que sean igualmente bellas. En nuestra mesa, hay tres vajillas distintas –Amazonia (inspirada en un viaje filosófico), Coralina (un diseño de Oscar de la Renta) y Folkifunki (una creación de Jaime Hayón); todas de Vista Alegre–; tres propuestas que, de entrada, no tienen nada que ver, incluso podríamos decir que ‘no pegan’, pero que coordinados funcionan a las mil maravillas, agrupando disciplinas bien diversas y haciéndolo en buen armonía: la moda, el diseño y el mundo oculto o los viajes.

Además, hay muchísimos elementos combinados: desde los jarrones, los variados colores, los dos manteles (ambos de Alhambra, en Pepe Peñalver)... “Resume de alguna manera mi concepto de mezcla, particularmente, de vajillas”, asegura Raúl Martins.

El color como nexo de unión
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El color como nexo de unión

Es imprescindible disponer de un hilo conductor para poder desarrollar propuestas heterogéneas que tengan sentido, hay que dar con él para lograr que todos esos elementos, siempre distintos y colocados sin una aparente organización, tengan continuidad, sentido.

En la mesa de Raúl Martins, esa continuidad la aporta el color del mantel central, que es el punto de partida del interiorista para diseñar todo ese espectáculo cromático: una enorme tela de Alhambra en tonos neutros que envuelve la mesa y que funciona como base para dar lugar a una explosión de color mucho más impactante: verdes, corales, azules… algo que se repite en los elementos que visten la mesa (las servilletas, la decoración vegetal, las vajillas…). “Todo parte de esa tela principal que me ayuda a generar un colorido con sentido”, comenta el interiorista.

Elementos vegetales
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Elementos vegetales

Desde el siglo XVI se aplicaban los elementos vegetales en decoración, casi como si de un bodegón se tratara, aunque ahora parece que se nos ha olvidado el uso de esas frutas para decorar la mesa. Antaño eran difíciles de conseguir, el transporte era muy lento y su efecto final era extremo, como el de una exótica sorpresa. Entonces, ¿por qué no recuperarlos ahora? Nuestra mesa tiene manzanas, calabazas, muchas flores…

Todo eso, al final, “me da un punto de asimetría; la naturaleza un poco desbocada, particularmente los arreglos florales, y un punto de desorden contenido –a pesar de que, evidentemente, todo está donde tiene que estar–. Todo ello aporta naturalidad, y eso es importante. Que haya un aire de cierta falta de control, que le dé un punto suelto y ágil a la mesa, es ideal”, concluye Raúl Martins.

Mezclas inesperadas
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Mezclas inesperadas

Complementa el punto anterior: mezclar las frutas, las verduras, las flores, las vajillas, las diferentes piezas de cristal de Murano… hay tantas cosas combinadas, y tan distintas, pero en consonancia y con sentido. Todas funcionan porque tienen sus conexiones: un poco de color, el orden en la mesa, un toque de sorpresa, por ejemplo.

“Eso es lo más importante, que no sea todo demasiado evidente y que juguemos un poco en la mesa, que haya cosas por descubrir, que nos vayan sorprendiendo”, cuenta el interiorista.

La escala y cierta exageración
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La escala y cierta exageración

En el trabajo del arquitecto o del interiorista la escala es algo esencial para diseñar con la proporción adecuada cada espacio. En nuestro caso, se ha reproducido en sentido vertical y en horizontal con un gran montaje central en la mesa, que también es muy ancho y muy alto. Hay una parte de la escala que está pegada, por decirlo de algún modo en horizontal a la mesa (todos esos productos vegetales, las frutas, etc. colocados sobre la mesa) y luego aparece una vertical marcada por el arreglo floral (algo hecho de manera intencionada): “Yo no puedo hacer un montaje plano y en una mesa de fiesta podemos jugar a divertirnos y hacer cosas fuera de escala, más atrevidas”, asegura Raúl.

Está claro, atrévete, juega y sorpréndete. Lo conseguirás con estos consejos del gran interiorista Raúl Martins. Recuerda: las mesas más festivas son siempre las más personales, atrevidas y originales. ¡A disfrutar!