La historia de esta casa, en pleno Chamberí (Madrid), empieza con el regreso de una familia madrileña residente en el extranjero. Querían una vivienda con mucha luz, en el centro de la ciudad, un lugar donde se hiciera vida de barrio y no tuvieran que coger el coche. Lo intentaron con varias agencias (ellos estaban en Estados Unidos) hasta que dieron con esta; y la eligieron porque les encantó la ubicación, cerca del hotel Santo Mauro, en una zona llena de restaurantes; la época de construcción (siglo xix), que le daba un aire señorial; y su importante superficie útil. Hacer una reforma entraba en sus planes, puesto que querían un espacio ajustado a sus necesidades, algo que les encajara como un guante. Así que “se tiró toda la tabiquería, ya que estaba todo excesivamente compartimentado. Con ello conseguí diseñar espacios diáfanos, con la idea de visualizar con una sola mirada todo el conjunto de la casa”, asegura la interiorista Rebeca Ruiz,  fundadora de RR Interiorismo. Hubo que cambiar la distribución, la fontanería, la electricidad, la ebanistería...  “Supervisé la vivienda para ver la dimensión de obra y decoración que hubiera que hacer y, después de un año, con muchas conversaciones por Skype, la casa pudo ser entregada”, comenta Rebeca. 

Rebeca Ruiz interiorista

“En un espacio, lo primero que proyecto es la iluminación, porque juega un papel muy importante en nuestra percepción del entorno y cómo nos relacionamos con él” 

En materia de suelos, paredes y techos, se decantó por madera de roble colocada en espiga, mosaico hidráulico para la cocina, mármol en el baño y pintura; y a la hora de decorar optó por muebles contemporáneos, otros procedentes de anticuario, obras de arte... y puertas del siglo xviii para toda la casa. Prefirió textiles de delicados colores, sin estridencias, suaves y juveniles. Son los detalles los que aportan la nota de contraste: en el salón una estructura metálica que lo separa del comedor, el papel de los armarios de cocina, el color del fondo de los del comedor, las tablas texturizadas en la pared de esta estancia y el latón o los dorados en muebles y detalles deco. Un conjunto mestizo con lo mejor de lo clásico y lo nuevo.

Salón
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Salón

Mesa de centro redonda metálica y cristal, de la interiorista, al igual que la mesa auxiliar, el sofá y los sillones. Sobre estos, cojines de C&C Milano, en Macarena Saiz. Sobre el sofá, almohadones de terciopelo de Pepe Peñalver. Chimenea procedente del anticuario Escorial&Casado, como los apliques de cristal y latón y las lámparas antiguas cerámicas de mesa, con pantalla de Detana. Lámpara de techo de latón comprada en XX Century Antiques. Obeliscos sobre la chimenea, de Anmoder. De la misma tienda son la pieza de ágatas y las bolas de acero en la mesa de centro. 

Estar
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Estar

Butacas, diseño de la interiorista, al igual que el sofá y la mesa de centro. Sobre esta, escultura de libros en urna, de Anmoder; la de hojas azules y blancas es de Roger Ferrer. Al fondo, lámpara de latón de XX Century Antiques, diseño de Olga Copado. Cuadro de Álvaro Borobio. Cabeza visigoda de Anticuario Los Gusano. Alacena negra de Restoration Hardware.

Cocina
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Cocina

Lámparas verdes de techo en vidrio, adquiridas por la interiorista en Mallorca.Isla de cocina Acuairis, diseño de Rebeca Ruiz, como los taburetes con respaldo y los muebles alacena. Suelos de mosaico hidráulico, de Azulejos Peña. Jarras de loza francesa, de Helena Egea. Trapos de cocina de Zara Home.

Detalle del comedor
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Detalle del comedor

 Candelabros de bronce y de plata de Anmoder, al igual que los manteles. Cabeza-escultura, de Xavier Mascaró. Al fondo, mueble aparador art déco negro, de Art Deco Gallery.

Comedor
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Comedor

 Mesa rectangular negra y sillas con respaldo de rejilla negra, de Restoration Hardware. Lámpara de cristal de La Granja, procedente de Escorial&Casado. Cuadro abstracto de Alejandro Rodríguez-Carmona. Alacenas de obra, diseño de Rebeca Ruiz. Alfombra de KP. En la pared, tablas rectangulares de pintura con textura, de Álvaro Borobio.

Dormitorio
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Dormitorio

Cabecero en terciopelo, diseño de Rebeca Ruiz. Lámpara de techo adquirida en La Mecedora. Butaca mostaza, de Borgia Conti. Mesillas negras, de XX Century Antiques, diseño de Olga Copado. Espejos antiguos procedentes de El Rastro, al igual que las butacas antiguas descalzadas en madera y berenjena. Apliques de la interiorista. Colchas azul y amarillo oro de algodón, de Zara Home, y almohadón de terciopelo amarillo de C&C Milano, en Macarena Saiz.

 

Las puertas con cuarterones
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Las puertas con cuarterones

Enteladas aportan intimidad a los espacios, pero también tamizan la luz y dejan que transcurra entre ellos. Un clásico que recupera actualidad.

Combinar
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Combinar

Arte, artesanía y antigüedades genera espacios de alto nivel decorativo. Aquí se han elegido unas puertas de madera del siglo xviii que suavizan el hall de la casa.

Muros del comedor
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Muros del comedor

Se han decorado con tablas rectangulares de pintura con textura, una obra de arte de Álvaro Borobio. Una propuesta que aumenta el calor estético de esta estancia de la casa.