Los proyectos de Virginia Pérez son el equilibrio perfecto entre la estética, la funcionalidad y los factores estructurales, todo ello con el objetivo de satisfacer las necesidades de cada uno de los clientes.

Y eso es precisamente lo que ha logrado al llevar a cabo el interiorismo del restaurante ‘Suculenta Port del Sóller’, un espacio pegado al mar ubicado justo en el dique de la Marina Tramontana, en el Puerto de Sóller (Mallorca). Se trata, así, de un proyecto que está “totalmente inspirado en el entorno que rodea este lugar, de los más bellos de la isla”, en el que mimetizarse con el paisaje fue una necesidad y el punto de partida sobre el que se apoyó la interiorista para desarrollar la idea.

Mi principal objetivo era conseguir dotar de alma este lugar

La interiorista, propietaria de un estudio de interiorismo homónimo, compagina esta pasión con el diseño de mobiliario. En este sentido, crea piezas únicas que se adaptan a cada espacio, que cuentan con una identidad propia y que permiten otorgar a cada rincón el carácter y exclusividad que requiere.

Si nos adentramos en el ‘Suculenta Port del Sóller’ podemos ver plasmadas las grandes pasiones y cualidades de la interiorista que, con un trabajo muy preciso y detallado, consigue adentrar un paisaje inmejorable hasta el interior de un restaurante. Al lograrlo, conviven la rica vegetación y orografía de la Serra de Tramuntana con las aguas mediterráneas del Port Sóller, que se plasman en la decoración y elementos de todos los rincones del restaurante.

En clave marinera
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En clave marinera

Gracias a su excelente y privilegiada ubicación, cuando te adentras en el restaurante tienes la sensación de encontrarte en un barco, algo que se acentúa gracias a los elementos y gama cromática que visten el interior, planteado como una prolongación del entorno.

Fotografía: Leo Foco Photographer

Autenticidad y materiales naturales
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Autenticidad y materiales naturales

Se trata de un edificio de dos niveles, por lo que se puede jugar con la planta superior para homenajear a la montaña y la inferior para adentrarse en el mar. Y es que “todo está pensado en el contexto natural exterior, colores auténticos y materiales naturales. La idea de este proyecto es una celebración de los sentidos”, asegura la interiorista.

Fotografía: Leo Foco Photographer

Mar y montaña
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Mar y montaña

En este sentido, son indudablemente protagonistas el color verde en altura, plasmado a partir de vegetación y convirtiéndose en claro homenaje a la frondosidad de la Sierra de Tramontana, situada detrás del restaurante, y el azul en las sillas, por estar al nivel del mar. A su vez, estos dos colores se combinan con el blanco en el mármol que recuerda a las olas, potenciando esa sensación ‘marinera’, y con materiales naturales como la madera.

Fotografía: Leo Foco Photographer

Ambiente envolvente
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Ambiente envolvente

Lo cierto es que nada queda al azar en este impresionante restaurante. Las lámparas, sin ir más lejos, forman parte del enfoque en el movimiento energético. Organizadas por círculos de 5 metros de diámetro con 63 led colgantes, crean un impresionante movimiento al reflejarse en todas las cristaleras. ¿El resultado? Un ambiente que envuelve y consigue que esa circularidad se transforme en acogida.

Fotografía: Leo Foco Photographer