Cuando abordaron este proyecto, el objetivo primero de los arquitectos Joan Ramon Pascuets y Mònica Mosset de Narch fue fundir el exterior con el interior. Esta casa, en el municipio Barcelonés de Calders, se encuentra a las afueras del pueblo y cuenta con unas vistas privilegiadas a los campos de cultivo, almendros y a las montañas del Parque Natural de Sant Llorenç del Munt i l'Obac.

La conexión visual con el exterior se logra gracias a la fachada transparente. El propietario, Marc Ros, explica que la casa les permite ver lo mismo que vieron cuando decidieron comprar la casa. Este efecto fue posible gracias a los ventanales Galene de Technal, que permiten instalar cristales de grandes dimensiones. 

 

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Las ventanas correderas abren la casa completamente al jardín
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Las ventanas correderas abren la casa completamente al jardín

La ligereza se logra mediante una estructura de losas de hormigón horizontales y pilares de acero
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La ligereza se logra mediante una estructura de losas de hormigón horizontales y pilares de acero

La casa es testigo privilegiado de los cambios de la naturaleza
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La casa es testigo privilegiado de los cambios de la naturaleza

Las cortinas aportan privacidad cuando así se desea
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Las cortinas aportan privacidad cuando así se desea

La estética de la fachada y del interior es deliberadamente unifinished
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La estética de la fachada y del interior es deliberadamente unifinished

La ligereza formal se ha conseguido mediante losas de hormigón y pilares de acero
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La ligereza formal se ha conseguido mediante losas de hormigón y pilares de acero

Continuidad visual y límites diluidos
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Continuidad visual y límites diluidos

Un entorno privilegiado para soñar
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Un entorno privilegiado para soñar

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