El estudio KOZO Arquitectura firma el proyecto ‘Casa Monago’, una passivhaus unifamiliar (vivienda pasiva en que se utilizan los recursos de la arquitectura bioclimática y una gran eficiencia energética) diseñada por Nuria Domingo que cuenta con todas las facilidades y se encuentra totalmente integrada en un entorno rural. Se ubica en el valle de Benasque, en el Pirineo Aragonés, en un paisaje totalmente privilegiado y alejado de la vida ajetreada de la ciudad y el mundo más urbano.

Con 466 metros cuadrados de superficie construida, su condición de passivhaus permite que tenga un consumo energético 0 durante prácticamente todo el año. Gracias a su diseño y al hecho de que no cuenta con un sistema de calefacción, consigue reducir hasta en un 80% su gasto energético.

Integrada en el valle que la rodea

La idea de este proyecto nace de la típica y tradicional borda de alta montaña, una construcción muy característica de la zona del Pirineo Aragonés. Así, cuenta con una geometría rectangular muy marcada, una cubierta a dos aguas y, en su exterior, una elección y uso de materiales que entonan con las construcciones ya existentes, logrando una mimetización e integración total con el entorno que rodea la vivienda.

Espacios diáfanos
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Espacios diáfanos

En el conjunto del interior de la vivienda se proyectan estancias muy abiertas, prácticamente sin ninguna división para potenciar espacios diáfanos.

Todos estos espacios, a su vez, están articulados por un núcleo central que los organiza a la vez que marca una ligera separación y distinción.

Fotografía: Arqfoto

Salón de doble altura
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Salón de doble altura

El corazón de la casa es el salón de doble altura que se sitúa en la planta baja, desde el que se puede observar el maravilloso tejado de madera que corona la vivienda y que aporta una sensación hogareña.

Esta calidez se ve reforzada, a su vez, por el mobiliario que viste el salón: sofás en tonos como el color vino, que complementa con distintas piezas en las que frecuentan los tonos rojizos y anaranjados o madera. A su vez, un muro pintado en verde que separa la zona de la cocina aporta contraste y dinamismo a un conjunto que mayormente sigue una misma línea cromática.

Fotografía: Arqfoto

Dormitorio con la madera como protagonista
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Dormitorio con la madera como protagonista

Al igual que en el conjunto de la vivienda, en el dormitorio principal la madera es la protagonista indiscutible de la estancia.

Combina, de nuevo, con los tonos rojizos y anaranjados que aportan calidez a un espacio destinado al descanso. Una sensación que potencia, a su vez, la bañera que se encuentra en el mismo dormitorio y que evoca a la total relajación.

Fotografía: Arqfoto

Piedra del país
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Piedra del país

En el exterior el protagonista ya no es la madera, sino la conocida en la zona como “piedra del país”. Sin embargo, seguimos encontrando marcados toques de madera, por ejemplo, en el tejado, muy característico del Pirineo.

También en la suerte de “costillas” que aparecen bajo la cubierta para sujetar el alero, y que marcan la secuencia de cerchas interiores que sujetan el tejado. De una forma totalmente funcional, el espacio entre estas “costillas” es utilizado para abrir ventanas, que se han colocado estratégicamente de manera que se orienten hacia el sur-este, desde donde se contemplan las impresionantes vistas del valle y para captar toda la energía social que la vivienda necesita.

Fotografía: Arqfoto

Un nuevo espacio de vida
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Un nuevo espacio de vida

En definitiva, gracias a la combinación de inteligencias, las tradicionales del medio rural y las nuevas técnicas, se logra el principal objetivo del proyecto: generar un nuevo espacio de vida sostenible, que se integre en el medio rural y que tenga un impacto positivo en el entorno.

Se consigue, además, una experiencia totalmente relajante e inmersiva para los habitantes de la vivienda, alejándose del mundo urbano para sentir la naturaleza al 100%.

Fotografía: Arqfoto