Casa Decor 2021 ya tiene nueva sede. Un edificio icónico y de estilo regionalista que acogerá, del 13 de mayo al 27 de junio, más de medio centenar de espacios, intervenidos por profesionales y marcas del sector. Un evento que se organiza en Madrid desde 1992 y que este año volverá a poner sobre la mesa las últimas tendencias en materia de interiorismo, diseño, innovación, tendencias y estilo de vida.

Casa de Tomás Allende ha sido el edificio seleccionado por su corte sofisticado y regionalista. El espacio se encuentra ubicado en el número 3 de la Plaza de Canalejas, a escasos metros de la Puerta del Sol, justo en la esquina con la Carrera de San Jerónimo. Este singular edificio, fue proyectado por el arquitecto cántabro Leonardo Rucabado y construido entre 1916 y 1920. A la muerte repentina de Rucabado en 1918, fueron los arquitectos Ramiro Saiz Martínez y Pedro Cabello Maíz quienes lo finalizaron siendo fieles a su proyecto.

Y así, en medio de una esquina emblemática, llegó hasta nuestros días. Una construcción que también fue conocida como el edificio del Crédit Lyonnais, ya que ahí tuvo su sede la entidad financiera a partir de mitad del siglo XX hasta los años 90.

El edificio comparte fachada con otra majestuosa construcción, Casa Meneses. Ambos armonizan las proporciones y la ordenación de los elementos en consonancia, creando un conjunto homogéneo para la esquina de Canalejas, pero con un lenguaje propio y diferentes estilos en cada edificio. Una zona por la que es imposible no pasar y levantar la mirada ante su fachada, sus amplios ventanales o su torreón central.

Pero ¿qué es lo que verdaderamente atrapa de la arquitectura de este edificio? A pesar de que cada detalle cuenta, la fachada de Casa de Tomás Allende es única e irremplazable entre el conjunto de viviendas de la capital madrileña.

Destaca por la armonía entre la piedra caliza y el ladrillo rojo, con reminiscencias neomudéjares en algunas zonas. La fachada está poblada de un sinfín de curiosos ornamentos de carácter historicista: un escudo imperial, escoltado por dos heraldos y un león, columnas jónicas estriadas y adorno de guirnaldas, cenefas, medallones y pináculos de piedra labrada, balcones corridos y de media luna con una rica rejería, remates de bronce…

Leonardo Rucabado fue uno de los máximos exponentes de la arquitectura regionalista de principio del siglo XX, y la Casa de Tomás Allende su obra de madurez.

Podemos constatar que tal profusión ornamental es lo que hace de la Casa de Tomás Allende un edificio espectacular y único en la arquitectura madrileña. Un estilo que viene de la mano de Leonardo Rucabado, uno de los máximos exponentes de la arquitectura regionalista de principio del siglo XX. Muestra de ello es este edificio, su obra de madurez en un alarde de exuberancia ecléctica. En ella plasma todos los principios de este movimiento nacionalista e historicista, que ahondaba en temas de la arquitectura gótica y renacentista, a la que añadía elementos reconocibles de la arquitectura popular.

Este año, Casa Decor 2021 mantendrá todas las recomendaciones sanitarias marcadas por las autoridades: control de aforo, venta de entradas online, visitas por franjas horarias, recorridos señalizados, distancia de seguridad y productos higienizantes en todas las plantas.

También mantienen su compromiso con la sostenibilidad en la utilización de materiales orgánicos, reciclados y reciclables, de extracción y producción sostenible. Ahora, te dejamos con una serie de imágenes de este edificio emblemático de principios del siglo XX que, todavía hoy, luce en medio de la capital madrileña bajo su estilo regionalista.

Mirador de madera labrada
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Mirador de madera labrada

Nos encontramos frente a la facha del edificio y sus detalles ornamentales. Leonardo Rucabado plasmó en ella ese estilo regionalista de la época que ahondaba en temas de la arquitectura gótica y renacentista, a la que añadía elementos reconocibles de la arquitectura popular.

Podemos observar su diseño en el mirador de madera labrada que sobresale en la fachada de la Carrera de San Jerónimo, elemento típico de las construcciones cántabras, realizado en caoba cubana. También en la profusa ornamentación con veneras en la fachada de ladrillo, en clara referencia a la Casa de las Conchas, de Salamanca.

Torreón central decorado con cerámica
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Torreón central decorado con cerámica

Otro de los elementos más imponentes del emblemático edificio es el torreón que envuelve la esquina con carrera de San Jerónimo, decorado con hermosas cerámicas realizadas en el taller de Daniel Zuloaga.

En ellas se encuentran representaciones de la más diversa naturaleza: frutas, animales exóticos, faunos, grifos, medallones con perfiles clásicos, volutas, flores… toda una iconografía repleta de referencias, muy del gusto de la época.

Un edificio con reminiscencias neomudéjares
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Un edificio con reminiscencias neomudéjares

Como vemos, Casa de Tomás Allende es un edificio espectacular y único en la arquitectura madrileña por su profusión ornamental. La fachada del edificio destaca por la armonía entre la piedra caliza y el ladrillo rojo, con reminiscencias neomudéjares en algunas zonas. Además de las mencionadas conchas y el mirador de madera, la fachada está poblada de un sinfín de curiosos ornamentos de carácter historicista.

 

Ubicado en la zona de Canalejas
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Ubicado en la zona de Canalejas

Desde finales del siglo XIX, en esta emblemática plaza de las Canalejas se inicia un proceso de edificación de sedes bancarias, que convirtieron la zona en el centro financiero de Madrid. Antes de adquirir el nombre actual, se la conocía como la Plaza de las Cuatro Calles, ya que en ella confluían la Carrera de San Jerónimo y las calles de la Cruz, del Príncipe y de Sevilla.

Gracias a la reciente apertura del Complejo de Canalejas, la plaza se ha remozado y se ha reactivado toda esta céntrica zona, en la que aún podemos encontrar comercios centenarios como La Violeta o Lhardy o teatros como el Reina Victoria.

Un interior auténtico y exclusivo
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Un interior auténtico y exclusivo

El edificio, con alrededor de 5.000 m2, está distribuido en bajo comercial, seis plantas sobre rasante de unos 600 m2 cada una y sótano. Dispone también de una exclusiva terraza con unas privilegiadas vistas sobre el centro de Madrid.

La mayoría de los espacios interiores, de techos altos y acabados señoriales, cuenta con balcones a fachada, tanto hacia la Plaza de Canalejas como a la Carrera de San Jerónimo, dotando a las estancias de una espléndida luz natural.