Todos los proyectos de la interiorista barcelonesa Bárbara Aurell arrancan con la misma pregunta: Y tú, ¿cómo quieres vivir? Con esta cuestión preliminar, la diseñadora de interiores va desentrañando los gustos y necesidades de sus clientes. “Cada cliente es un mundo, por eso cada proyecto está hecho como un traje a medida”, comenta.

Un trabajo que destaca por la destreza en la combinación de materiales

En este caso, se trataba de una familia de tres hijos con dos aficiones muy marcadas: la pasión por el arte y su amor por la cocina. Estas dos premisas han condicionado el desarrollo del concepto creativo de esta casa en el Eixample barcelonés, convertida hoy en un sueño hecho realidad para un gran chef y coleccionista de arte.

“Es una de nuestras últimas intervenciones. ha sido la reforma integral de la zona noble de un piso maravilloso del Eixample para dar cabida a una colección de arte fantástica y una cocina semiprofesional espectacular. El mix de dos de mis pasiones ha hecho que disfrutara muchísimo de este proyecto y me encantaría que compartiera al máximo”, asegura la interiorista. 

Cocina profesional en el corazón del hogar
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Cocina profesional en el corazón del hogar

El objetivo principal era unir la cocina con la zona de estar. Así, el propietario puede cocinar durante horas mientras disfruta de la familia o charla con los invitados. El reto era, por consiguiente, hacer una cocina semiprofesional y convertirla en un espacio totalmente abierto y participativo. Se añadió la dificultad, además, de hacerlo dentro de la típica estructura de las casas del Eixample.

Con la idea de contrarrestar la frialdad del acero propio de las cocinas semiprofesionales, y dotar de calidez toda la zona -no hay que olvidar que se trata de un hogar-, Bárbara Aurell optó por una acertada combinación de materiales. El acero de Alpes Inox y de los electrodomésticos integrados Gaggenau (nevera, congelador y vinoteca climatizada) se neutralizan con una isla de madera de roble y mármol. Esta tiene una doble utilidad: el uso como mesa de trabajo y también como barra, punto de encuentro de sus amigos. De esta manera, se propicia que los invitados acompañen al chef mientras cocina, sin invadir su zona de trabajo. “Queríamos que fuera una barra cálida, que apeteciera estar en ella; por eso la hicimos en madera, con líneas que bajan, del mismo grueso que el resto de mobiliario del salón”, explica la interiorista. 

Teniendo en cuenta que el resto de la casa es blanca (para destacar las obras de arte), eligieron una tonalidad azul, tendiendo a gris, para el mueble complementario hecho de madera lacada. Este toque de color aporta alegría y envuelve el espacio, a la vez que crea continuidad hacia la zona de dormitorios. En la cocina se combina con inox, y en el área privada con madera de roble. En ambos casos, el mueble ofrece un amplio almacenamiento en su interior, algo indispensable para una familia numerosa.

Un proyecto ‘arty’ lleno de movimiento
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Un proyecto ‘arty’ lleno de movimiento

Otra de las exigencias del proyecto fue encontrar la ubicación perfecta para cada obra de arte, bien sea pintura o escultura. En este aspecto, la iluminación era clave. “Cuando tienes muchas obras de arte, puedes jugar a exponerlas todas juntas y que se conviertan en un motivo a repetir, o bien puedes dotar a cada una de ellas de entidad propia”, matiza.

Ella lo tenía claro. Además de interiorista, Aurell también es una conocida dinamizadora cultural con gran peso en el mundo del arte. Desde hace casi 10 años dirige Movimiento En Blanco, plataforma desde la que ha impulsado a más de 100 artistas a través de exposiciones e instalaciones de todo tipo. La combinación de estas dos facetas ha hecho que Bárbara no solo trabaje como interiorista, sino también como asesora de arte.

Seguramente por esto disfrutó en la conceptualización de este proyecto, dando con la fórmula perfecta para que cada obra destacara por sí misma, sin contaminar el resto. Lo consiguió gracias a un meticuloso trabajo de iluminación. Se realizaron carriles lumínicos propios de los museos, que se imantan y regulan, proyectando una iluminación especial sobre cada pieza.

Diseño singular de mobiliarios en hierro para colección de esculturas
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Diseño singular de mobiliarios en hierro para colección de esculturas

Por otro lado, se creó una estantería negra de hierro lacado -diseño del estudio- que tamiza el acceso a la cocina. Esto ayudó, también, a encontrar el equilibro ideal entre una cocina abierta y la sala de estar. Está concebida de forma continua, pero dividida en dos áreas. En la de la cocina cuelga del techo; en la del salón, en cambio, se sujeta sobre la pared. Toda ella es regulable e incluye un sistema que permite cambiar las obras de arte y combinarlas según se desee. Está diseñada de tal manera que, vista frontalmente, se observa como una pared completa.

Salón a la altura de las expectativas
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Salón a la altura de las expectativas

Con permiso de la cocina, el salón es otra de las grandes joyas de la casa. En él destacan un gran mueble de hierro, a conjunto con el de la cocina, y otro tipo buffet de madera. Este tiene una doble función según por donde se acceda. Por un lado, está el televisor; por el otro, es el mueble-bar donde se guardan copas, decantadores y botellas, ocultos tras las puertas. Todo está diseñado con la misma simetría que el resto de piezas de la sala de estar y cocina.

Mobiliario escogido con mimo
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Mobiliario escogido con mimo

En cuanto al mobiliario, se combinan iconos del diseño contemporáneo, como la mesa ovalada inspirada en la mítica casa Fritz Hansen, las sillas de Ton y la butaca Charles y Ray Eames, con otras realizadas por el propio estudio, como el sofá tapizado. Las lámparas son de Gubi, Marset, Santa and Cole y Goula/Figuera. Las mesas de centro son de Antique Boutique; y la alfombra de DAC Rugs.