En algún momento de nuestras vidas todas nos hemos planteado cómo queremos que sea el hogar de nuestros sueños: elegante, acogedor, con jardín, con una buhardilla secreta, quizás incluso con una bodega de vinos, quién sabe. Puede que algunas se hayan obsesionado más con esta idea y que hayan incluso llevado a la realidad sus sueños creativos, mientras que otras seguirán soñando con la casa perfecta. La cuestión es, en definitiva, que todas nos hemos hecho, consciente o inconscientemente, la misma pregunta: ¿cómo queremos que sea nuestra casa?

Pues, ¿y si te dijéramos que existe una forma de plantearte la misma pregunta, pero desde el lado contrario, es decir, partiendo de la base de lo que NO quieres para tu casa? Pues precisamente eso es lo que nos propone la filosofía ‘anti-goals’, diseñada por el empresario Andrew Wilkinson, que parte de la base de una conocida frase que pronunció el célebre inversor Charlie Munger: “dime dónde voy a morir y nunca iré allí”.

En su origen, esta frase hacía alusión al mundo de los negocios, en el que a menudo conviene más no pensar en los factores que harán que una inversión tenga éxito, sino más bien en los que pueden hacer que fracase, y cómo evitarlos. Según explicaba Munger, “los problemas se resuelven mejor cuando se invierten. A menudo es más fácil pensar en lo que no quieres”. De hecho, el inversor concluyó que “gran parte del éxito en la vida y en los negocios proviene de saber lo que se quiere evitar” (un mal matrimonio, una carrera fallida, un trabajo con condiciones nefastas, etc.). Wilkinson elaboró así una lista en la que enumeraba los aspectos que le resultaban más odiosos de su trabajo (largas reuniones, viajes de negocios, etc.), y se planteó cómo acabar con ellos.

La filosofía ‘anti-goals’ en nuestra casa

Si extrapolamos las premisas de esta filosofía fuera del ámbito laboral y las trasladamos a nuestro hogar, seguro que te darás cuenta de lo fácil que resulta hacer un listado similar de aquellas cosas que no queremos que sucedan en casa:

Y estos son sólo algunos ejemplos de una lista que puede ser interminable. Cuando le echemos un vistazo, nos será mucho más fácil identificar cuáles son los aspectos que podemos mejorar de nuestra casa y actuar en consecuencia: buscar un apartamento con una cocina abierta, aplicar técnicas para ordenar nuestro armario, aprende a aprovechar mejor la luz natural de tu casa, etc.

En efecto, en muchas ocasiones averiguar qué es lo que NO quieres puede ayudarte a conseguir la casa de tus sueños, o a ser más feliz cada día en ella.