Fotos: IKEA

Hasta hace poco más de un mes, palabras como “cuarentena”, “confinamiento” o “aislamiento” no figuraban en la mayoría del vocabulario habitual de ninguno de nosotros. Pero, unas semanas después de la explosión de la pandemia del coronavirus y del decreto de estado de alarma en nuestro país, nuestra realidad se ha visto radicalmente alterada: muchos estamos pasando más horas en casa de las que nunca nos hubiéramos imaginado, compaginando la vida doméstica y familiar con la vida laboral o académica como buenamente podemos.

Teletrabajemos o no teletrabajemos, tengamos hijos o no los tengamos, vivamos solos o acompañados de nuestra pareja, amigos o compañeros de piso, la realidad es que nuestra vida social ha quedado reducida a una pequeña pantalla que nos conecta con el exterior y que hoy tiene más importancia que nunca. Nuestros smartphones, tabletas y ordenadores nos permiten seguir viendo y escuchando a nuestros seres más queridos en la distancia, una práctica del todo recomendable y en la que todos los psicólogos coinciden a la hora de darnos pautas para superar positivamente el agobio o la ansiedad por el encierro que podamos sentir, además de ser una herramienta indispensable para poder mantener reuniones en línea con nuestros compañeros de trabajo o clientes.

 

El uso de aplicaciones de videoconferencias ha aumentado un 62,4% durante el confinamiento

 

De hecho, el uso de aplicaciones de videoconferencias ha aumentado un 62,4% durante el confinamiento, según el instituto de investigación More Than Research y Toluna. ¿Pero lo estamos haciendo bien? De la misma forma que es importante adaptar un espacio concreto de nuestra casa para teletrabajar o estudiar y que os explicábamos en el artículo “Cómo preparar tu casa para teletrabajar”, es importante hacer algo similar con el rincón para hacer videollamadas, ya sean profesionales o de ocio, buscando la máxima intimidad y aislamiento. Algo que puede resultar un verdadero reto en viviendas pequeñas o en espacios multifuncionales y compartidos.

En las llamadas de ocio podremos, por supuesto, ser más flexibles y aligerar las pautas de nuestro entorno, permitiendo que aparezcan distintos rincones de casa y siendo menos exigentes con el orden o la limpieza y más espontáneos con los movimientos y ruidos. De hecho, incluso es positivo mostrar más abiertamente nuestros objetos personales con el fin de generar más conexión emocional con nuestros seres queridos, algo que deberemos evitar en el caso de las llamadas profesionales o académicas.

Centrándonos en este punto, y dando por hecho que nos hemos quitado el pijama y que vamos vestidos de calle o con ropa cómoda pero profesional, ¿qué debemos tener en cuenta para crear el rincón perfecto de casa para hacer videollamadas?

Elegir una ubicación aislada
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Elegir una ubicación aislada

De entrada, y aunque pueda parecer obvio, es importante parar atención en localizar el espacio de casa más tranquilo y silencioso posible, si no queremos que aparezcan en pantalla otros miembros de la familia de manera inesperada, o que el ruido pueda mermar la calidad de la videollamada.

En ese sentido, si ya tenemos un espacio de teletrabajo habilitado, lo mejor será realizar la videollamada desde ahí mismo, pero, si no lo tenemos, deberemos buscar el rincón más alejado del bullicio familiar.

Buena conexión a internet
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Buena conexión a internet

Si teletrabajas, es muy posible que tengas a tu ordenador conectado a la red a través de cable, lo que resulta óptimo para poder hacer la reunión online sin interrupciones y con la máxima calidad, además de tener un enchufe cerca, con el que evitaremos quedarnos sin batería a mitad de la reunión.

Si vamos a hacer la llamada desde el teléfono móvil o la tableta, es importante asegurarnos de que nuestra conexión Wifi es alta y que no sufre alteraciones. Así que, antes de irte a la terraza, comprueba la calidad de tu conexión.

Evitar el contraluz
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Evitar el contraluz

Una buena calidad de imagen se consigue con una iluminación natural y sin sombras o exceso de luz que “queme” nuestra cara u otras partes de la pantalla. En ese sentido, es importante que no pongamos nunca la fuente de luz a nuestra espalda, ya que nuestros interlocutores no verán nuestro rostro sino una mancha negra. Por el contrario, es recomendable contar con más de un punto de luz, uno frontal y otro lateral.

Fondo ordenado y o difuminado
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Fondo ordenado y o difuminado

Aunque estos días puede resultar aún más difícil mantener el orden en casa, es importante que el espacio que dediquemos al trabajo o al estudio esté ordenado, ya que facilitará nuestro orden mental y nuestra capacidad de concentración. De igual modo, va a influir en la imagen que transmitamos a nuestros compañeros, jefes o clientes durante la reunión, así que lo mejor es que el fondo de pantalla esté despejado, limpio y ordenado.

Si somos más recelosos de nuestra intimidad o no queremos dispersar la atención de nuestros interlocutores, también tenemos la opción que nos ofrecen muchas herramientas de videoconferencias de difuminar el fondo que nos rodea.

Soporte estable
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Soporte estable

Muchos tenemos la tentación de hacer las videoconferencias desde el móvil o el portátil sujetado con nuestras manos, pero, si vamos a hacer un encuentro de trabajo, el movimiento que la imagen va a sufrir no será lo más profesional. Así que, lo ideal, es utilizar una mesa de comedor o de escritorio como soporte fijo.

Encuadrar la imagen
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Encuadrar la imagen

Este punto viene directamente relacionado con el anterior, y dependerá de la altura y la distancia en las que coloquemos nuestro dispositivo, que tendrían que encuadrar nuestro rostro de manera centrada y frontal, ocupando una proporción de aproximadamente dos tercios de la pantalla. Debemos evitar las inclinaciones excesivas o los efectos de picado o contrapicado en las imágenes que, además de no resultar demasiado profesionales, no nos acostumbran a favorecer.

Amortiguar el sonido
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Amortiguar el sonido

Aunque hayamos hecho el esfuerzo por aislarnos y encontrar el espacio más silencioso de casa, es posible que todavía tengamos distintos ruidos alrededor que no podamos evitar por completo. En este caso, podemos incluir textiles como cojines o mantas en la zona en la que tenga lugar la videollamada para amortiguarlo, algo que, además, mejorará la estética del entorna que salga en la pantalla.

Establecer horarios y utilizar códigos
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Establecer horarios y utilizar códigos

Un punto especialmente importante a tener en cuenta en los hogares en los que habitan niños pequeños o adolescentes: respetar unos horarios establecidos por los distintos miembros de la familia nos ayudará a establecer códigos o señales que indiquen que estamos en una reunión y que no podemos ser molestados. Podemos, por ejemplo, colgar un cartel en la puerta, como hacemos en las puertas de las habitaciones de los hoteles con el clásico “No molestar”, o bien utilizar otros códigos pactados, como el uso de un muñeco u objeto específico.