Es evidente que el año 2020 ha supuesto un punto de inflexión en la forma en la que nos relacionamos con nuestro entorno. La nueva pandemia global ha revolucionado nuestra manera de habitar los espacios, tanto privados como comunitarios. Cuestiones como la funcionalidad de las viviendas, las exigencias higiénicas en los comercios o el uso del espacio público han sufrido un importante revulsivo; a lo que se le suma un cambio en las dinámicas de ayuntamientos, macro-corporaciones y grandes fondos de inversión, que son las entidades que acostumbran a dar forma a nuestras ciudades.

Si a ello le sumamos el auge del teletrabajo, la creciente preocupación por la situación medioambiental y el recelo de los ciudadanos a realizar grandes dispendios a causa de la incipiente crisis económica, no es de extrañar que el mundo de la arquitectura esté empezando a reflejar este cambio de paradigma. Estas son algunas de las tendencias que ya empiezan a sentirse en este año 2021 que empieza:

Hogares multifuncionales
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Hogares multifuncionales

Muchos hemos experimentado una revolución en el uso de nuestra vivienda a raíz de los sucesivos confinamientos: ahora, nuestra casa tiene que poder ser, también y entre otras cosas, nuestra oficina, nuestro gimnasio y nuestra guardería. Este hecho está afectando a cómo planteamos la distribución interior de nuestro hogar: por una parte requiere de un gran espacio más flexible y polivalente (en contraposición con el actual estar-comedor) y por otra está provocando la aparición de nuevas piezas específicas, dedicadas exclusivamente al trabajo y al estudio.

Además, las nuevas tendencias apuntan a cocinas más grandes y mejor equipadas, que recuperen su vocación de espacio central del hogar; y a espacios de baño más suntuosos y relajantes. Los tonos claros y los espacios luminosos también vuelven a estar de actualidad, a propósito del mayor tiempo que pasamos en casa, lo que llevará a un replanteamiento de la calidad de los cerramientos para permitir mayores acristalamientos.

Reconversión de comercio en vivienda
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Reconversión de comercio en vivienda

Hace tiempo que la creciente demanda de vivienda asequible en las grandes ciudades está llevando a los promotores inmobiliarios y pequeños propietarios a buscar oportunidades en los lugares más insospechados. Ahora que muchos negocios a pie de calle están cerrando a causa de las restricciones, los locales comerciales son una apuesta muy lucrativa para generar nuevo suelo habitable en zonas que antes resultaban prohibitivas. Es de esperar que en el futuro próximo veamos nuevas viviendas situadas en los pisos bajos, especialmente en zonas donde el tejido comercial no esté consolidado.

Esta tendencia también se está reproduciendo a otra escala más grande: en Estados Unidos, por ejemplo, muchos centros comerciales en desuso están siendo reconvertidos en bloques de viviendas de protección social, y los hoteles que se han visto obligados a cerrar a causa del cierre sostenido son también perfectos para este propósito, en tanto que ya están equipados para ello. Además, con el aumento significativo de las compras online, las grandes marcas ven menos rentable la inversión en tiendas en los centros urbanos, lo que podría aliviar a corto plazo el déficit de vivienda y su precio.

Nuevos parámetros de diseño para los espacios compartidos
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Nuevos parámetros de diseño para los espacios compartidos

En su momento, la aparición de distintas pestes y plagas provocó cambios importantes en el tejido urbano, desde la presencia de alcantarillado al adoquinado de la vía pública, pasando por los trazados y anchura de las calles en una ciudad. Del mismo modo, es de esperar que la actual pandemia, con sus regímenes de distancia social, límite de aforos y preferencia por los espacios aireados, deje su huella en la manera en la que los arquitectos piensan los espacios.

Aún es pronto para determinar el impacto real que la situación actual tendrá en el diseño, pero la mayoría de los cambios serán relativos a la separación entre personas. Seguramente se verán afectadas cuestiones como la distribución interior de bares y restaurantes, la densidad de oficinas o espacios de co-working, o la amplitud de los vestíbulos de los locales comerciales, tanto para controlar el aforo como las condiciones sanitarias de los visitantes. La tecnología integrada a la arquitectura también podría sufrir cambios, ya sea desde el punto de vista higiénico (mayor caudal de conductos de ventilación y presencia de espacios de desinfección) o funcional (implementación de sistemas digitales en oficinas para facilitar el trabajo remoto).

Construcción sostenible y vivienda pasiva
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Construcción sostenible y vivienda pasiva

Construir en verde sigue estando de moda. Tanto por motivos ecológicos como económicos, los compradores de vivienda nueva valoran mucho más positivamente la inversión en construcciones sostenibles, y no en vano: los sistemas climáticos pasivos y las calificaciones energéticas altas se traducen a la larga en un ahorro importante. Para conseguir una vivienda eficiente energéticamente hay que tener en cuenta en la orientación, la proporción de los volúmenes, la elección de los materiales y la calidad de los cerramientos.

También se están potenciando las soluciones ecológicas a nivel urbano: desde un aumento de los proyectos con fachadas verdes,  tanto en usos residenciales como públicos, hasta una mayor presencia de viales peatonales y carriles bici. Además de reducir considerablemente la polución, este tipo de soluciones también fomentan el turismo, la calidad del espacio público y la salud de los ciudadanos.

Casas inteligentes
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Casas inteligentes

No todas las tendencias de este año vienen motivadas por la pandemia: el auge de la domótica (la incorporación de la tecnología en el diseño de la vivienda para mejorar la vida doméstica) es una corriente que sigue al alza, tanto por el hecho de que ahora pasamos mucho más tiempo en casa como porque su uso consciente supone una reducción del consumo energético y contribuye al medio ambiente.

Los sistemas inteligentes de hoy en día nos ofrecen climatización de calidad, programable a distancia; control de la cantidad e intensidad de la iluminación en cada uno de los espacios; seguridad y sistemas de video-vigilancia permanentes y, por supuesto, una conexión completa a la red, lo que implica la posibilidad de gestionar nuestro hogar desde nuestros cada vez más presentes teléfonos móviles.