No, no hemos descubierto el método Montessori y tampoco es una novedad los efectos que este puede tener si los aplicamos en los más pequeños. Educadores y pedagogos llevan años aplicándolo en su trabajo, pero también se ha demostrado con el tiempo, que los beneficios que puede conllevar en la organización y decoración de dormitorios infantiles o cuartos de juego pueden estimular y fortalecer la evolución de los niños.

El método Montessori promueve un ambiente preparado para el crecimiento tanto físico como psicológico del ser humano. Para ello buscamos crear un ambiente ordenado, estético, simple, real, donde cada elemento tiene su función en el desarrollo de los pequeños de la casa. Enseñarles a ser libres dentro de unos límites claros y tangibles en armonía con todo lo que un niño necesita.

Desde que en el siglo XIX María Montesori lo inventara, han sido mucha las aplicaciones que se le han dado. Buscando un aprendizaje libre, autónomo y feliz de los niños, esta psicóloga elaboró una propuesta educativa basada en el ambiente, el amor y la relación de los infantes con estos. Para María el ambiente es un factor más dentro de la educación y es por ello que, desde hace algunas temporadas, ha pasado a ser una tendencia más en cuanto a decoración en los dormitorios infantiles.

La habitación de nuestros hijos es su ‘refugio’ y quizás uno de los lugares donde pasa más horas pasará y es que no solo duerme, sino que es el lugar donde juega, donde estudia o donde comparte momentos con mamá y papá. Por ello debe ser un lugar estructurado para las diferentes actividades que allí se desarrollan y que evolucione según las necesidades de estos. La decoración según Montessori huye de excesos, un espacio diáfano donde los pequeños puedan explorar todas las posibilidades donde los únicos límites los pongan las cuatro paredes (y los padres, claro).

Un espacio donde puedan ser independientes, autosuficientes y donde siempre puedan buscar su crecimiento personal. Minimalista, huyendo de importantes estímulos visuales y de cajas de juguetes a rebosar. Centramos la atención sobre la belleza de cada objeto, de madera, sencillos y un fiel reflejo del mundo real. Entender que los niños no quieren depender del adulto y respetarlo, pues un niño autónomo es un niño más feliz, más seguro de sí mismo y que buscara su crecimiento personal siempre. Para ello es fundamental propiciar que vea como sus ideas y opiniones son tomadas en cuenta y aceptadas. Si el niño se siente integrado, amado y necesario en la familia, aprenderá a tener una actitud más amable con el mundo.

Decoración sencilla y alegre
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Decoración sencilla y alegre

Una decoración excesiva puede perjudicar al libre desarrollo de los pequeños. Por eso es preferible usar colores cálidos, en tonos pasteles, para transmitir esta sensación de tranquilidad y armonía. No es necesario eliminar todos los colores, pero si es recomendable usarlos en su versión más suave. En las paredes se puede optar por colocar papel pintado en alguna de ellas y pintar el resto en un color en combinación, sin que resulte muy recargado.

Aquí también se hace realidad el concepto de menos, es más. Para que el niño pueda evolucionar y moverse con libertad es necesario crear espacios libres de objetos, donde se encuentre únicamente lo necesario. Las habitaciones Montessori se caracterizan por su practicidad y no por la estética.

En las paredes puedes colocar laminas o cuadros, a su altura, para que las disfrute y analice, desarrollarán su creatividad y percepción. También puedes crear un pequeño espacio para la naturaleza, en algún rincón o en alguna mesa donde colocar algunas plantas o jugar con elementos naturales.

Autonomía para vestirse
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Autonomía para vestirse

Fotografía: Zara Home

En busca de esta mayor independencia en su habitación no está de más instalarle un pequeño perchero a su altura en el cual pueda colgar su ropa o elegir que ponerse. Lo mismo con los cajones. No tiene que ser toda la ropa, pero está bien colocar parte de ella en cajones a su altura para que así colabore desde temprana edad en la labor de elegir su ropa y ordenarla. Debe crear una rutina que le haga sentir una mayor autonomía y lo mejor es comenzar por cosas tan básicas como vestirse.

También es interesante colocar algún espejo para que pueda familiarizarse desde pequeño con su reflejo, así como a construir su esquema corporal y analizar sus movimientos. Puede ser interesante colocar algún puf o taburete que le facilite la labor de ponerse los zapatos.

Colchones al suelo
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Colchones al suelo

Fotografía: Atmosphera

La principal característica del Método Montessori es que la cama o colchón se encuentre a ras del suelo. Esto se concibe así para que los niños no se encuentren con barreras al salir de la cama e intentar acceder al resto del espacio. Para ello hay múltiples opciones: con dosel, decoradas, minimalistas, directamente en el suelo… todo vale. Es importante que el suelo sea cálido y libre de objetos para que el niño no tropiece.

Para ello podemos optar a extender una alfombra que hará más cómodo y seguro el espacio, favoreciendo al juego en el suelo y su movimiento.

Rincón de lectura
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Rincón de lectura

Fotografía: Verbaudet

Además de láminas y cuadros que despierten su curiosidad, es interesante colocar una pequeña librería a su alcance donde él pueda ordenar y colocar sus cuentos y libros favoritos. En formato estantería, como estantes sueltos o como una pequeña librería-revistero, da igual el formato de esta zona, lo que es importante es que cada tarea tenga su propio espacio para que él niño sepa diferenciar cada una.

Escritorio y almacenaje de juguetes a su altura
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Escritorio y almacenaje de juguetes a su altura

Una de las principales características del método Montessori es la de fomentar la autonomía de los pequeños. Para ello, y para que aprenda que cada cosa tiene su lugar, lo mejor es colocar el mobiliario de almacenaje de juguetes a su altura.

Conforme va creciendo también es interesante añadir una pequeña mesa de escritorio con una silla a su altura, lugar que debe concebir como espacio de trabajo o donde pintar y jugar.