Sustituir el pavimento existente por uno cerámico requiere de un profesional. A sus acabados tradicionales, se suman las innovadoras imitaciones a otros materiales, incluso se reproducen las sensaciones térmicas de la madera.

Considerado el clásico que nunca falla, el suelo cerámico lo ha demostrado con el paso del tiempo, siendo una de las opciones más demandadas, especialmente por sus innumerables ventajas funcionales. Pero, además, están las decorativas, convirtiéndolo en un universo prácticamente ilimitado en cuanto a formatos, colores, texturas, diseños, etc. Este tipo de pavimento, válido para interiores y exteriores, actúa de elemento integrador al ofrecer una continuidad visual entre todos los ambientes, incrementando la sensación de amplitud. Con las nuevas tecnologías de impresión cerámica se ha logrado la reproducción de materiales y texturas muy acertadas, desde piedras hasta maderas, pasando por pizarras, cemento o metales.

Muchas posibilidades

Es importante tener en cuenta el uso de los espacios donde se va a instalar el suelo cerámico, ya que puede exigir determinadas necesidades en cuanto a resistencia o acabados (baños, exteriores, etc. ). Salvo este condicionante, podría decirse que existe libertad absoluta en materia cerámica, incluso a la hora de mezclar modelos para aportar personalidad a los ambientes, por ejemplo, incluyendo cenefas para crear formas geométricas o las conocidas baldosas hidráulicas para delimitar un área. También hay quien se atreve a “subir” el suelo a las paredes para fomentar una sensación envolvente, de gran tendencia

¿Qué es el suelo cerámico?

El suelo cerámico es la opción más demandada. Es idóneo para los pavimentos si lo que se busca es un mínimo mantenimiento, una gran resistencia y una amplia variedad de propuestas decorativas. Pueden utilizarse para la totalidad de un espacio o pueden servir para delimitar determinadas partes de este como plus creativo.

Ventajas a tener en cuenta

  • Las dimensiones de las baldosas influyen en la percepción visual del espacio. Las grandes amplían e incrementan la continuidad.
  • La imitación es una de las propuestas más demandadas para quienes buscan la estética cálida del parqué con las ventajas de un cerámico.
  • Puedes incluir cenefas y su finalidad es puramente decorativa y el juego visual que ofrece puede ir como pieza completa o combinarse con las principales.
  • Las hay muy absorbentes, con un cuerpo más poroso y son menos resistentes. Existen diferentes grados de absorción.
  • La resistencia al desgaste es una gran ventaja y se refiere a la capa superficial de la pieza y se mide en la Escala PEI, del 1 al 5. En algunas estancias, como baños y cocinas, se valora también su resistencia a la humedad.
  • Inalterable al paso del tiempo. Esto es importante teniendo en cuenta que se trata de un elemento constructivo que ha de durar mucho, algunos en condiciones difíciles, si se trata de exteriores.
  • Existe mucha variedad de acabados. Determina el estilo decorativo de la pieza, así como su resistencia. Está el esmaltado (consigue impermeabilizar la pieza y darle un brillo y color determinados), el pulido (la cara vista se pule) y el engobe (es una pasta que cubre la pieza y se cuece).
  • Propiedades antideslizantes. En determinados espacios, como baños, cocinas o exteriores, el acabado ha de ser antideslizante para evitar caídas cuando esté mojado.

¿Qué suelo elegir?

  • Baldosas de gres cerámico o esmaltado: más de 8 mm de grosor, deal para interiores con tránsito medio y el más económico.
  • Gres porcelánico: de similar grosor, aspecto homogéneo, resistente al tránsito y a golpes, y antideslizante. Esmaltada o no, puede imitar otros materiales.
  • Gres rústico: de más de 10 mm, para exteriores, cuerpo marrón en diferentes tonos y texturas.
  • Barro cocido: de 15, 20 o 30 mm, de aspecto irregular, muy poroso y base de pasta roja.