Un apartamento de soltero que da mucho de sí, gracias a los acabados y al importante caudal de luz que inunda los interiores. La distribución de origen era lo suficientemente buena para no alterarla en exceso, aunque requería de cierta actualización y de una decoración que potenciara la arquitectura.

Para lograrlo, su propietario se puso en manos de Marta Segura, de d’Estudio (Valencia), que buscó la funcionalidad en los ambientes, con un diseño estructural muy cuidado, además de potenciar la luminosidad, y evitó cualquier barrera visual.

Apostó fuerte por el diseño, la actualidad y la sencillez; y la iluminación, el pavimento y el mobiliario fueron sabiamente escogidos para conseguir los objetivos deseados. 
 

Reforma interiorista Marta Segura despues cocina

Fotografía: Germán Cabo

En cuanto a los colores, optó por los tonos neutros –una prueba más de que esta gama no es aburrida– para crear un continente que destacara las piezas de mobiliario y los objetos decorativos. El gris, el blanco roto y el negro son un acierto, ya que permiten crear una atmósfera contemporánea de espacios fluidos donde los muebles enmarcan las estancias.

Desaparece el comedor para dar lugar a una preciosa isla en un tono negro que focaliza la atención y que nos recuerda que salimos de la cocina para entrar en el salón, donde el sofá es el protagonista.