Un apartamento de soltero que da mucho de sí, gracias a los acabados y al importante caudal de luz que inunda los interiores. La distribución de origen era lo suficientemente buena para no alterarla en exceso, aunque requería de cierta actualización y de una decoración que potenciara la arquitectura.

Para lograrlo, su propietario se puso en manos de Marta Segura, de d’Estudio (Valencia), que buscó la funcionalidad en los ambientes, con un diseño estructural muy cuidado, además de potenciar la luminosidad, y evitó cualquier barrera visual.

Apostó fuerte por el diseño, la actualidad y la sencillez; y la iluminación, el pavimento y el mobiliario fueron sabiamente escogidos para conseguir los objetivos deseados. 
 

Reforma interiorista Marta Segura despues cocina

Fotografía: Germán Cabo

En cuanto a los colores, optó por los tonos neutros –una prueba más de que esta gama no es aburrida– para crear un continente que destacara las piezas de mobiliario y los objetos decorativos. El gris, el blanco roto y el negro son un acierto, ya que permiten crear una atmósfera contemporánea de espacios fluidos donde los muebles enmarcan las estancias.

Desaparece el comedor para dar lugar a una preciosa isla en un tono negro que focaliza la atención y que nos recuerda que salimos de la cocina para entrar en el salón, donde el sofá es el protagonista.

 

Dormitorio
Germán Cabo
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Dormitorio

Algunos retoques y una puesta en escena de piezas de mobiliario en negro, blanco y gris fueron la apuesta de la arquitecta e interiorista Marta Segura para transformar este piso en un hogar de diseño contemporáneo.

El salón antes de la reforma
Germán Cabo
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El salón antes de la reforma

El viejo salón, de las mismas proporciones que el renovado, tenía su fin en un ventanal flanqueado por dos muros con retranqueo. Los marcos de las ventanas oscuros, unos focos dirigibles en el techo y un mobiliario poco estético, convertían este espacio en una estancia anticuada y poco funcional.

El salón después de la reforma
Germán Cabo
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El salón después de la reforma

Renovar el suelo, acabar con el retranqueo de los muros junto a las ventanas y diseñar un proyecto lumínico fueron algunos de los aciertos de esta estancia. Eliminar el comedor fue otro. Se tiraron los viejos muebles y se instalaron otros de diseño, mucho más actuales, de líneas rectas y proporcionales; y se optó por elegir las piezas en los tonos neutros (blanco y gris), de forma que se amplía la luminosidad del espacio.

El baño antes de la reforma
Germán Cabo
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El baño antes de la reforma

El baño era un espacio en tonos azules poco operativo y demasiado cargado de elementos. Se hacía difícil el tránsito y requería de una renovación estética. 

El baño después de la reforma
Germán Cabo
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El baño después de la reforma

El baño ha sufrido un gran cambio. A la renovación de los materiales en suelos y paredes, se suman la eliminación del bidé, el nuevo lavamanos sobreencimera y un inodoro sin pie con cisterna empotrada. Todo redunda en una estética más depurada y una mayor funcionalidad. Para potenciar la luminosidad, se han instalado unas hornacinas retroiluminadas.

El baño después de la reforma
Germán Cabo
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El baño después de la reforma

El baño ha sufrido un gran cambio. A la renovación de los materiales en suelos y paredes, se suman la eliminación del bidé, el nuevo lavamanos sobreencimera y un inodoro sin pie con cisterna empotrada. Todo redunda en una estética más depurada y una mayor funcionalidad. Para potenciar la luminosidad, se han instalado unas hornacinas retroiluminadas.

La cocina antes de la reforma
Germán Cabo
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La cocina antes de la reforma

La cocina estaba integrada en el salón comedor. Era además un espacio para la colada, originando verdaderos colapsos entre tendederos, mesa de comedor y salón. Se separaba del pasillo con un pequeño muro con un ancho similar al de los electrodomésticos.

La cocina después de la reforma
Germán Cabo
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La cocina después de la reforma

Al eliminar la mesa de comedor se gana en amplitud y se genera una cómoda zona de paso. Para suplirla, se ha optado por diseñar una isla central de grandes dimensiones con unos taburetes. Aquí predomina el color blanco, en perfecto equilibrio con el gris del sofá del salón y el negro de la isla-comedor. En lugar de un muro, se ha instalado un cuerpo de listones de madera que dejan entrar la luz. Este es un conjunto elegante, sofisticado y absolutamente contemporáneo.