El colchón puede influir negativa o positivamente en nuestra salud y, ¿qué factores influyen en ello? La firmeza del colchón, los años que tenga de vida y la calidad de los materiales son factores que contribuyen a que tengamos, o no, un sueño reparador mucho más allá de las horas de sueño que durmamos.

Bruno Madeira, cofundador de Koala Rest, señala que “podemos dormir las ocho horas recomendadas de sueño pero si descansamos sobre un colchón que no es el adecuado, esas horas habrán sido en balde pues nuestro cuerpo no notará los beneficios de un sueño reparador”

Según datos del CIS el 35,5% de la población española duerme al menos siete horas diarias, sin embargo otro tercio de la población (37,1%) sí acusan falta de sueño. Si a esto además añadimos dormir en un colchón que no es el adecuado los problemas se suman.

La vida media de un colchón es de 10 años (reflexiona ahora, ¿cuántos años tiene el tuyo?), lo que significa que hay muchos que se deterioran antes, especialmente si son de gama baja.


En estos casos, nuestro sueño dejará de ser reparador e incluso podremos sufrir molestias físicas que afecten a nuestra vida diaria. 
“Según el barómetro del CIS de febrero de 2018, el 33.5% de los españoles ha sufrido dolor de espalda o cuello y el 45% dolores musculares o de articulaciones, durante el último año. Aunque estos malestares no están directamente relacionados con un mal descanso sí que son habituales cuando dormimos mal, pues cuando nos acostamos nuestro cuerpo reposa sobre el colchón durante horas y si éste está deteriorado, 
dormiremos incómodos, nos revolveremos y, probablemente, nos despertaremos varias veces por la noche”, explica Madeira.

¿Cómo saber si el colchón es la causa de nuestro malestar físico?

Según Koala Rest estas son las claves a tener en cuenta y que nos avisarán sobre si debemos renovar o no nuestro colchón:

  • Te levantas cansado o ni siquiera consigues dormir. Y si te despiertas a menudo dolorido es una señal clara de que el colchón que tenemos ya no nos vale. Al igual que si nos cuesta dormirnos, damos vueltas, y no conseguimos conciliar el sueño. 

  • Si notas que se hunde el colchón. Si al acostarnos notamos que el colchón está más bajo por un lado que por otro o caemos hacia el centro, significa que el soporte no es de calidad. Si nuestro colchón está hundido y dormimos en él, acabaremos rodando por la noche hacia ese hueco, por lo que la posición de nuestro cuerpo será incómoda y repercutirá en cómo nos sentimos al levantarnos. 

  • ¿Ácaros? En los colchones también encontramos ácaros por lo que si habitualmente te despiertas con la nariz taponada, rojeces, estornudos... es una señal de que en tu colchón viven estos insectos y deberías cambiarlo. 

  • ¿Desde hace cuánto lo tienes? Esta es la clave más sencilla, si tu colchón tiene más de diez años debes cambiarlo. No obstante, si éste de calidad media o baja, deberías renovarlo cada tres o cuatro años para asegurarte que duermes sobre un producto adecuado.