El Mid Century vuelve a llevarse (si es que alguna vez dejó de hacerlo). Líneas actuales, acabados sencillos, funcionalidad y formas geométricas, son entre otras, sus características principales. Sorprende por su actualidad y vigencia. ¡Solo apto para modernos!

Hace relativamente poco, a mediados del siglo XX, aparece como reminiscencia del modernismo,  que apostaba por una estética futurista y mucho más funcional que los estilo que le precedían.

Repasamos las características del Mid Century para que consigas reproducir el look en tu hogar.

Muebles de madera
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Muebles de madera

Quizá porque el estilo apuesta por la naturaleza y la conexión con el exterior, la madera, el material noble por excelencia, es la más utilizada en el mobiliario. Eso sí, madera natural.

El tono, ni excesivamente oscuro ni claro. El de la madera de teca o nogal son perfectos. Se trata de dejar ver la madera, no ocultarla. Incluso, es frecuente encontrarse con frentes revestidos en madera lisa o con listones.

Fotografía: Mikel Irastorza

Líneas sencillas
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Líneas sencillas

Sin complicaciones. Quizá esa apuesta por la sobriedad en el diseño de los muebles es lo que hace que el Mid Century no pierda vigencia. El mobiliario se basa en la geometría básica, muy en la línea del estilo nórdico en cuanto a formas.

Esa sencillez también hace referencia a los adornos de la estancia: solo los justos. En esa búsqueda de funcionalidad, sobran los excesos de ornamentación.

Imagen: Luxury Stuff

Los colores del Mid Century
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Los colores del Mid Century

El objetivo es conseguir un look relajado de ahí que sea frecuente recurrir a una paleta cromática que se denomina tono sobre tono. Quiere decir que tanto en las paredes como en el suelo y en las piezas de mobiliario de mayor volumen se usan los mismos colores neutros (blanco, marrón, beis o gris). Solo en los complementos se rompe la regla. Ahí sí es posible ver colores llamativos como el amarillo, naranja, azul o verde botella.

Imagen: DelightFull

Piezas icónicas
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Piezas icónicas

Ahora clásicos del diseño que en su momento fueron creaciones de vanguardia. Arquitectos y diseñadores de la época dieron forma a piezas que se relacionan con este estilo aunque se han mantenido en el tiempo. Así es fácil encontrar la Tulip Chais, de Eero Saarinen; la butaca Egg, de Arne Jacobsen o las sillas Plywood o LCW (Lounge Chair Wood), de Charles y Ray Eames para Herman Miller o la Wishbone Chair (en la imagen), de Hans J Wegner.

Imagen: Ochre

Metales en oro y bronce
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Metales en oro y bronce

Olvida el acero, romo y plata. Son el bronce (o también oro rosa) y el dorado oscuro los que ponen brillo en los ambientes. Con ellos se ilumina la estancia. Espejos, marcos, lámparas, figuras decorativas, jarrones…

Imagen: DRK Architects

Geométricos y maxi estampados
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Geométricos y maxi estampados

Sin término medio, el Mid Century recurre a los dibujos en gran formato para los estampados. Sobre todo en papeles pintados. Llamativos y exagerados. Aunque mientras se trate de geométricos, aunque sea en una escala menor, encajan. Y es que los geométricos están presentes en tapicerías e, incluso, en láminas y cuadros. Así que no verás flores, ni animales, ni motivos vegetales… solo círculos, líneas, triángulos o hexágonos.

Imagen: Pinterest

Fuera tabiques
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Fuera tabiques

Para la época se podría decir que el Mid Century ya buscaba esa integración de los espacios con ambientes continuos. Se empezaban a ver estancias que se sucedían, sin tantas divisiones ni tabiques. Algo bastante revolucionario para el momento.

Y en esa intención por difuminar los límites interior-exterior, lo de fuera se consideraba una prolongación del ambiente interior, de la vida familiar, y se decoraba en la misma línea. Mientras que el exterior entraba en casa a través de las plantas, un símbolo más del contacto con la naturaleza.

Imagen: Beautiful Mess