Mientras llevaba a cabo el proceso de reforma, Brit también trabajaba como azafata, pero dejó su puesto hace unos años para dedicar más tiempo a su pasión: el diseño de interiores. «Un arquitecto trató de transformar mi visión en dibujos profesionales, pero no entendió del todo lo que yo quería», comenta Brit acerca de uno de los muchos desafíos a los que se enfrentó.

Por lo tanto, decidió diseñarla ella misma y, más adelante, encargó a un amigo ingeniero que corrigiera sus dibujos. Eso sí, Brit ha diseñado las sillas del comedor, que se fabrican en Asia.

Su nuevo hogar es un bungaló de la década de 1960 en Vallensbæk, cerca de Copenhague, Dinamarca. La casa de una planta tiene 165 metros cuadrados, el edificio anexo, 12 metros cuadrados; la cocina al aire libre, 36. Presumía de grandes dimensiones pero hizo falta mucho trabajo para transformar esas cuatro paredes sin gracia en un hogar funcional de estilo ecléctico. 
 

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En primer lugar, Brit tumbó las paredes para dar paso a un espacio de planta abierta que incluye el comedor, el salón y la cocina. Junto a esta, separado por una media pared, se encuentra el dormitorio principal.

Inspirada en el estilo de los loft de Nueva York, Brit instaló suelos de hormigón, a pesar de no ser tendencia en Dinamarca en aquel momento. Buscaba un toque industrial que contrastara con los tonos cálidos, los materiales orgánicos y los muebles y accesorios asiáticos que iría incorporando al espacio una vez terminado.

Este proyecto de construcción supuso también el inicio de un nuevo camino, más creativo, en su vida laboral: las sillas de comedor, por ejemplo, son obra suya. Estos asientos de madera y cuero se fabricaron en Bali, de donde también proviene el tablero de la mesa de comedor.

Uno de los principales factores que han ayudado a trazar los acogedores y exóticos elementos decorativos sobre un lienzo arquitectónico de líneas sencillas ha sido la buena iluminación del espacio, tanto natural –que proviene de los grandes ventanales– como artificial –gracias a las lámparas tanto de mesa como de techo.

Brit ha invertido varios años, mucho ingenio y constancia, todo su tiempo libre y la mayor parte de sus ahorros en esta reforma.

Además, exceptuando algunos favores, ha contado con muy poca ayuda.«No suelo pedir que me echen una mano», asegura. «Mi hermano me ayudó en la etapa inicial, pero, por lo demás, lo he hecho casi todo yo, junto con mi madre de 70 años, que es lo más. Como es obvio, tuve que prescindir de alguna cosa, pero no de los principales elementos arquitectónicos. Por ejemplo, no quería una cocina comercial ya diseñada. El estilo de la vivienda está personalizado hasta el último detalle y la cocina se diseñó a medida como una pieza más del mobiliario», explica.
 

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Brit destinó gran parte de su presupuesto a construir esta magnífica cocina de madera de wengué, obra de Søgaard Møbler, como parte integral de la arquitectura.

Cuando los elementos básicos conviven en perfecta armonía y la mayoría de accesorios son únicos y exóticos, se pueden incluir algunos muebles más baratos sin que se note, ya que, en este contexto, parecerán más exclusivos de lo que son.

«Como no podía permitirme el sofá que quería, elegí uno de Ikea», explica Brit. «El sofá, los textiles y demás accesorios son elementos que siempre se pueden cambiar más adelante». Muchos de los muebles, alfombras, textiles provienen de países como África del Sur o Bali, donde ella misma los recogía cuando viajaba. Incluso una de las puertas se la trajeron a casa desde Bali.

Todo el espacio presenta una clara fusión de estilos. La mesa de café del salón, por ejemplo, incluye dos robustas vigas de madera unidas por dos cintas de acero y combina la estética rústica escandinava con la sencillez del estilo asiático.

Brit trabajó mucho para conseguir crear una sensación de amplitud en este antiguo bungaló de los años sesenta. En la imagen se ve cómo las puertas correderas de los tres dormitorios ahorran espacio y destacan con elegancia el amplio pasillo impregnado de luz, que incluye un pequeño despacho. Por último, la sencillez del estilismo y las lámparas de bambú aportan un toque asiático.
 

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Brit ideó varias soluciones prácticas que no solo hacen un uso inteligente del espacio. Estas literas de estilo minimalista son un claro ejemplo de ello. Además, en los dormitorios no hay armarios: en su lugar, se hicieron unos muebles a medida para el lavadero, donde se encuentran también la lavadora y la secadora.

Este dormitorio desprende una sensación de confort y tranquilidad muy similar a lo que transmiten algunas habitaciones de hoteles japoneses –solo le falta una escultura de agua en un jardín zen exterior–. De nuevo, está decorada con objetos que ha ido adquiriendo en sus viajes.

En el salón, tras una media pared de la que cuelga una impresionante obra asiática de madera tallada, encontramos el dormitorio principal.


La planta semiabierta era un elemento clave en la visión que Brit tenía de la nueva vivienda, así que dedicó varios meses a tumbar paredes, quitar puertas –11 en total– y transportar varias toneladas de escombros en una pequeña caravana.

Para el cuarto de baño, buscaba «un diseño práctico y con líneas puras y un aire acogedor». Los grandes azulejos cuadrados en color negro se extienden desde el suelo hasta el techo, recorriendo la pared de la ducha abierta. Este dramatismo estético queda equilibrado gracias a las paredes blancas, las lámparas de mimbre y las encimeras de madera.

Ambos cuartos de baños presentan una estética monocromática. Los pomos provienen de Bali y crean un foco de atención al más puro estilo asiático.
 

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A pesar de contar con unas paredes muy oscuras, esta vivienda desprende muchísima luz. La razón: las medias paredes y las grandes ventanas.

Además, la decoración también se inspira en la tradición asiática de sentarse en el suelo. La arquitectura oriental ofrece suaves transiciones entre las habitaciones. «No me gustan los zócalos, las molduras y ese tipo de elementos decorativos. Por eso, he diseñado los interiores sin transición alguna, aunque con espacios abiertos y puertas correderas», explica.

 

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Este artículo se publicó originalmente en Houzz