Situada en pleno Eixample barcelonés y con solo 55 metros cuadrados, esta pequeña vivienda requería una intervención que mejorara su zona noble y suprimiera la fragmentación del espacio sin alterar la distrubución original. Para ello, los propietarios se pusieron en manos de las arquitectas Sandra Dach y Nuria Selva, deDS Architecture and Design, quienes contrataron a Construcció i Rehabilitació 4ark para darle forma.


Recibidor antes de la reforma. ©Jordi Canosa

Antes de la reforma, la entrada de la vivienda daba acceso directo al salón, que limitaba con un dormitorio. El tabique de separación entre ambos hacía que se redujera visualmente el espacio y no se optimizara la luz natural.


Entrada a la casa después de la reforma. Las puertas de la cocina son las de otra estancia. Son piezas originales que se han restaurado. ©Jordi Canosa

El objetivo de la reforma fue reorganizar el espacio respetando en gran medida la estructura original del piso. Ahora, el acceso a la vivienda da paso al salón pero también a la cocina, delimitada con dos puertas batientes, y al pasillo que conduce al baño y los dormitorios. Se logra así una mayor sensación de profundidad visual del espacio, algo que se ve potenciado también con la ampliación del salón. Se conservaron los techos originales con las molduras de origen, ya que proporcionan solera al ambiente y favorecen la sensación de espacio. El nuevo suelo es de parqué natural Kährs con efecto 3D. El tono claro de techos y paredes logra así un bello contrapunto con el suelo que aporta la nota cálida a toda la casa.


Salón antes de la reforma. ©Jordi Canosa

Antes de la reforma, el salón compartía espacio con el comedor y se ubicaba junto a un pequeño estudio. Resultaba pequeño y poco funcional.


Salón después de la reforma. Los techos son los originales de la casa. Se han conservado porque ayudan a separar visualmente la zona del salón de la del comedor. ©Jordi Canosa

Ampliar el salón y pontenciar la luminosidad fueron dos de los objetivos del proyecto. Para ello, se decidió eliminar la habitación contigua (el estudio) e incorporarlo al salón, que gana luminosidad al disponer ahora de otro ventanal. Se aprovecha la irregularidad de la planta para separar visualmente el salón del comedor, colocando el sofá en un extremo y dejando el comedor en el centro. Los techos ayudan a delimitar los ambientes.


La cocina, con baldosas y mobiliario anticuados, estaba mal aprovechada. Se ubicaba junto a un dormitorio y recibía poca luz natural. ©Jordi Canosa


Cocina después de la reforma. Las baldosas y del suelo y zócalo alto son una combinación de diferentes azulejos que reproducen la estética de las cerámicas tradicionales hechas a mano. ©Jordi Canosa

Derribar parte del muro del salón permitió intercambiar un dormitorio por la cocina y abrir esta a la zona de día, aumentando el torrente de luz natural procedente de la fachada principal y dándole una mayor funcionalidad. El nuevo diseño se decanta por el color blanco, sin tiradores, con la campana y el lavaplatos integrados, para lograr claridad, luminosidad y amplitud visual. Los azulejos son el modelo Azulej, diseñados por Patricia Urquiola para Mutina.


Baño antes de la reforma. ©Jordi Canosa

El baño original no ofrecía la funcionalidad necesaria para el disfrute de toda la familia. Se eliminaron las baldosas, el lavamanos esquinero y la pequeña ducha.


Baño después de la reforma. ©Jordi Canosa

El nuevo baño es un espacio funcional, acogedor y luminoso. Y todo gracias a la elección de los materiales y a la nueva distribución de la planta. Se organizó con un lavamanos central sobreencimera (modelo Vero de Duravit), un amplio plato de ducha de obra y el inodoro In Tank de Roca, que permite eliminar la mochila posterior ya que queda integrada en la cisterna del propio inodoro, una excelente solución para baños pequeños. Se eligió microcemento gris claro para todo el baño, incluso para los estantes, la encimera y la ducha de obra con mamparas de hojas correderas.


Habitación antes de la reforma. ©Jordi Canosa

Antes de la reforma, el dormitorio principal era un espacio funcional vestido con mobiliario clásico. Debido a su reducido tamaño resultaba inviable una reforma estructural y se optó por un renovación estética.


Dormitorio después de la reforma. ©Jordi Canosa

Se optó por pintar el dormitorio en gris-beige y se diseñadon los muebles a medida lacados en blanco para ganar luminosidad. El cabecero es una pieza retroiluminada, ideal para disponer de luz ambiental, mietras que para la puntual se decantaron por un modelo de suspensión de Muuto con cordón visto. Las mesitas de noche voladas son una buena solución para ampliar el espacio.