Los criterios eficientes hace tiempo que entraron en las viviendas. Su aplicación con carácter integral, desde la propia construcción, es más reciente e implica una mayor inversión; pero si se habla de reformar una casa existente, las intervenciones pueden llevarse a cabo de forma gradual.

La vivienda sostenible no es aquella que se construye de cero, sino la que se reforma adaptándola a los nuevos usos, dicen algunos expertos. El primer paso consiste en optar por sistemas constructivos que exijan menos recursos a la hora de calentarla o climatizarla, es decir, centrar el foco en la envolvente existente: paredes, techos, suelos, cubiertas y, especialmente, las ventanas. Una necesidad, de hecho, si la vivienda tiene más de 20 años de antigüedad. La inversión en una rehabilitación integral no siempre está al alcance de todas las personas, de ahí que se pueden hacer pequeñas intervenciones en estas partidas antes mencionadas y con las que se alcanzan ahorros de hasta un 50% en el consumo energético. Algunas propuestas de ahorro energético incluyen placas solares, colectores solares térmicos y el sistema de geotermia bajo la superficie terrestre. Y no hay que olvidarse del control del consumo de agua con los llamados aireadores que se incluyen en los grifos, los modelos termostáticos para las duchas o las conocidas dobles descargas de los inodoros. Y en cuanto a la iluminación, los leds resultan indiscutibles para reducir el consumo energético, así como los fluorescentes compactos de bajo consumo.

Certificaciones

El siguiente paso es apostar por el uso de materiales ecológicos, cuya composición debe ser sostenible y garantizada con certificados de calidad reconocidos. Es el caso de pavimentos de gres porcelánico reciclado o de madera certificada, techos con fibras vegetales, o pinturas plásticas al agua sin plomo y sin COV’s, por poner algunos ejemplos.

¿Qué es?

Una vivienda sostenible es la que aprovecha las condiciones naturales para disminuir al máximo las necesidades energéticas. Se trata de aprovechar las innovaciones para incorporarlas en las aplicaciones sostenibles que ahora se necesitan en consumo de agua, iluminación, etc.

Cosas a tener en cuenta

  • La fachada evolutiva es eficiente y bioclimática, reduce el consumo energético y optimiza el bienestar interior.
  • Dentro de una reforma sostenible se incluye la transformación de los espacios con materiales ecológicos.
  • Es fundamental el uso de pinturas ecológicas , biodegradables y sin gases VOC (Compuestos Orgánicos Volátiles). Las hay en los más diversos colores.
  • El aislamiento térmico es básico. Unos buenos cerramientos inciden en conseguir una casa energéticamente eficiente, en lo que al consumo de calefacción y refrigeración se refiere. La orientación de las estancias es otro aspecto a tener en cuenta.
  • La máxima eficiencia de los electrodomésticos se transforma en reducidos valores de consumo, utilizando materiales aptos para reciclaje y solo la cantidad estrictamente necesaria de agua, energía y detergente.
  • Las mejores griferías son las que incluyen aireadores reducen el consumo de agua hasta un 50%.
  • En cuanto a la iluminación, hay que tener en cuenta que las bombillas led duran hasta 70.000 horas y no contienen elementos tóxicos.
  • Ya sea para construcción o ampliación, utilizan maderas de bosques controlados y el trabajo se realiza en seco, sin el uso de agua

Qué se consigue con una vivienda sostenible:

  • Minimizar el balance energético global.  No solo durante la utilización de la vivienda, sino también en sus fases de diseño, construcción e incluso vida final, al poder reciclar los productos y sistemas existentes.
  • Mayor confort y calidad de vida. Al reducir la contaminación acústica y también, al utilizar menos calefacción y aire acondicionado, la calidad del aire interior mejora.
  • Mayor durabilidad. La vivienda “envejece” mejor al comportar una mayor inversión y cuidado en los sistemas de mejora energética.
  • Menor gasto energético. Esto se nota en las facturas domésticas a final de mes con relación al consumo de agua, luz, calefacción, etc.

Tipos de fachadas

Para el 2020 la Directiva de Eficiencia Energética de Edificios (EPBI) de la UE dice que todos los edificios nuevos deberán tener un “consumo casi nulo”. Los tipos que se encuentran son principalmente:

Madera: vivienda revestida con madera de alerce siberiano continuo, tanto en fachada como en cubierta.

Combinar materiales: la eco-construcción utiliza materiales y procesos que no producen daños ambientales.

Piedra: la piedra sinterizada para fachadas ofrece una extrema dureza y resistencia a los rayos UV y heladas .

Protección solar

Existen distintos sistemas pasivos para proteger los edificios de la radiación solar, sobre todo en verano, con una incidencia mayor del sol y más intensa.

  • Pérgola bioclimática: las lamas se regulan para controlar la sombra y la circulación del aire, evitando el efecto invernadero.
  • Con sensores: elige propuestas de contención solar programables y detectores de calor.
  • Toldos: debe desplegarse durante todo el día, no solo con el sol, para evitar que los materiales del edificio se calienten.

Cómo hacer una vivienda sostenible

1. Instala ventanas de doble acristalamiento para un mayor aislamiento térmico y acústico.

2. Usa energía renovables (placas o caldera solares).

3. Usa bombillas de bajo consumo en las lámparas.

4. Opta por pinturas naturales no tóxicas.

5. Instala sistemas de restricción del caudal del agua.

6. Aísla correctamente suelos, paredes y techos.

7. Adquiere electrodomésticos con etiqueta energética.