Es el destino ideal tanto para un fin de semana como para unas vacaciones de Semana Santa y siempre con la desconexión y el exotismo de telón de fondo. Súmale a esta ecuación el alojarte en un riad en el que la naturaleza, los aromas típicos de la ciduad y la brisa son los grandes protagonistas. No se nos ocurre mejor opción ni plan con tintes más placenteros. Estamos hablando del L'Hôtel Marrakech de Jasper Conran, un auténtico remanso de paz para viajeros. 

 

 

De estilo contemporáneo, pero con un homenaje a las tradiciones. Así podríamos definir la decoración del hotel Marrakech. Se trada de un riad privado situado en plena Medina de la ciudad roja, muy cerca de la siempre activa plaza Jemaa El Fna. Cerca también queda la mezquita Koutoubia del siglo XII, parada obligatoria para los turistas. Como también lo era antes de convertirse en hotel este edificio que formaba parte del palacio de Caidal, un edificio histórico del siglo XIX. 

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Ahora, convertido en encantador refugio para viajeros, L'Hôtel Marrakech cuenta con cinco amplias suites que se distribuyen en torno a un patio ajardinado con piscina. Puro placer. 

 

 

Decorativamente, se ha buscado crear una atmósfera que reflejara la grandeza de su pasado vinculado al palacio con la comodidad y la relajación propias de vivir en un riad al natural. El riad combina una excelente artesanía marroquí con piezas de mubles antiguos, textiles, iluminación y arte que procede de la colección privada de su propietario Jasper Conrad que es, a su vez, propietario de The Conran Shop.

 

 

La restauración del espacio se encargó a artesanos locales y todos los materiales son tradicionales. Desde la cortinas de velo blanco que fluyen en las terrazas aportando aislamiento a las suites, hasta el mobiliario de ratán pensado para las zonas de exterior. Las paredes son 100% blancas y los techos muy altos y de zouak. Los colores siempre cálidos, evocando a una decoración sencilla que transmita encanto y serenidad. 

 

 

La terraza de la azotea es la joya de la corona y ofrece unas vistas únicas de las montañas del Atlas y el horizonte de Marrakech. La naturaleza, juega un papel especial en toda la decoración. Naranjos, higueras, jazmines, buganvillas, rosas prefumadas... En L'Hôtel Marrakech no falta ninguna.

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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