Esta vivienda de poco más de 50 metros cuadrados situada en el conocido barrio valenciano de Ciutat Vella era oscura y muy compartimentada, con estancias muy pequeñas, en absoluto adecuadas al estilo de vida actual. ¡Estaba pidiendo a gritos una reforma! Y como no podía ser de otra manera, el cambio la llenó de luz y frescura, de colores y confort, para convertirse en un piso más fresco y atractivo.
 

Mira la galería de este piso lleno de luz y de color


El estudio Kaleidoscope, autores de la reforma, tenían claro que debían mantener el carácter propio de su emplazamiento, de ahí que decidieran conservar los detalles arquitectónicos antiguos y aunarlos con el interiorismo elegido, en este caso, de marcada tendencia colorful.

La transformación más relevante ha sido la integración del largo y oscuro pasillo mediante la eliminación de tabiques y la reorganización de la vivienda distribuyendo el salón-comedor-cocina en una única estancia, maximizando así la superficie disponible.

El encanto de las molduras y plafones se mantiene y el paso de las instalaciones se realiza paralelamente a la viga principal, ocultándose mediante un falseado pladur, ofreciendo así mayor libertad para redistribuir el espacio, en concreto, la nueva cocina. Con esta misma intención, el techo cobra un especial protagonismo que se ve reforzado con la atrevida decisión de pintarlo en un tono de azul y hacer que los tabiques no lleguen a tocarlo.

Esta estancia central da paso a los dos dormitorios y al baño. La habitación principal, además, cuenta con acceso a un pequeño patio de siete metros cuadrados que se ha adecuado y resguardado de miradas indiscretas para el disfrute de sus propietarios en cualquier época del año.
 

Casa Valencia Kaleidoscope detalle dormitorio
 

El segundo dormitorio, que incluye un pequeño escritorio, comparte la misma línea sencilla que el otro, con una escueta selección –muy propia del minimalismo, tan en auge– de mobiliario en tonos claros que combina con ropa de cama y elementos decorativos en tonos azules. Un guiño más al color predominante de toda la vivienda.

Porque si hay un detalle que destaca es precisamente el de mantener el techo pintado de color azul y extenderlo por todas las paredes de la casa, sin excepción, hasta la altura que marca la distribución de la estancia principal. El objetivo es potenciar la continuidad visual y, sobre todo, aportar ese toque mediterráneo propio de la capital levantina.

El baño es la única estancia que se ha optado por mostrar íntegramente de un inmaculado color blanco, tanto para los revestimientos como para los sanitarios. Es el tono también que se ha elegido para el pavimento de toda la vivienda, un parquet blanco que multiplica la luz a cualquier hora del día.