El saber sí ocupa lugar, si no que se lo digan a cualquier amante de la lectura. Claro, también existen los e-books, pero pese a que son muy prácticos y cómodos –sobre todo si el devora libros que hay en nosotros empeora cuando salimos de viaje–, siempre habrá algún que otro ejemplar que querremos tener y guardar para siempre en su versión de tapa dura debidamente encuadernada.

Esto implica que la cifra de libros en casa crezca y crezca sin parar y que la palabra necesitar se nos quede corta en lo que buscar una solución se refiere. Vaya por delante que el deshacerse de alguno no es una opción. Lo sentimos, pero por esta vez y sin que sirva de precedente, desoiremos la polémica recomendación de la gurú del orden, Markie Kondo, que en su serie de Netflix nos instaba a quedarnos solo con 30.

Es decir, nos obligaba a elegir entre nuestros libros. Así, sin más, como el que elige qué tres platos de la carta va a comer hoy, cuando para cualquier incansable lector la situación es más próxima a cuando, de niño, te hacían la perversa pregunta de «Y tú, ¿a quién quieres más, a papá o a mamá?». Pues a los dos, señora, a los dos. Del mismo modo que queremos a todos y cada uno de nuestros libros y van a quedarse en casa con nosotros.

Llegados a este punto y descartado el «menos es más», no nos queda otro remedio que investigar las mejores opciones para organizar nuestra biblioteca sea cual sea su tamaño. El asunto, ya te avanzamos, no será tarea sencilla. Al volumen de libros, debemos sumar el problema de la falta de metros, un clásico en la decoración de los pisos pequeños. ¿Alguien ha dicho desafío? ¡Allá vamos!

 

1. Pásate al orden vertical

Es el primer paso por el que transitan muchos lectores que se percatan de que el techo es el único límite. Esta modalidad admite varias opciones: puedes amontonar los libros, por ejemplo, de cinco en cinco en el mismo estante o animarte a crear columnas infinitas que salgan del suelo.

Esta idea nos la imaginamos custodiando una puerta o junto a la mesa del escritorio y nos encanta. Eso sí, te recomendamos recurrir a estanterías que tienen toda la estructura para colocar los libros y no armar los pilares por ti mismo, y es que en este caso corres el riesgo –más que probable– de que cuando vayas a coger un libro todos los demás caigan sobre ti.

 

 

2. Tras el sofá

Siempre que unimos en una misma frase las palabras orden y piso pequeño la recomendación se repite: aprovechar el espacio al máximo. En el caso de hoy ese espacio es el que suele quedar tras el sofá. Si no lo tienes, puedes generarlo separándolo un poco de la pared.

Independientemente de la opción que elijas, la idea es que queden los centímetros suficientes para ubicar ahí varias estanterías de gran tamaño. Sí, de esas que van de suelo a techo. Para no saturar la estancia en exceso procura que sean minimalistas, de líneas finas y, a poder ser, de fondo hueco. Así se seguirá viendo la pared al fondo y generará sensación de amplitud.

 

 

3. Mesita de noche

Lo confesamos, esta opción nos gusta y mucho. De todas las ideas para sustituir la mesita de noche, la de hacerlo por una estantería en la que acumular nuestros libros de cabecera para tenerlos siempre a mano, esta nos parece la mejor. En este caso, como no se trata de crear una gran biblioteca no necesitarás mucho, con un par de estantes simétricos y de cuidado diseño basta.

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Colorful accesories over neutrals. #Bedroom via @bloggaibagis #myserie7

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4. Protagonistas secundarios

Coincidimos contigo en que los libros deben ser el actor principal de tu estantería, sin embargo, si quieres presumir de biblioteca ante las visitas debes tener en cuenta que con colocar tu colección de cualquier forma no es suficiente y mucho menos debes dejarla ahí sin compañía. No, otros objetos tienen cabida en tu estantería. Desde recuerdos de algún viaje hasta ilustraciones, fotografías, flores y demás accesorios deco que aportarán aire entre libro y libro. ¿Cómo organizarlo todo con armonía? Este paso a paso es la ayuda que necesitas.

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

My pride and joy 📖 Happy Sunday x

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5. A todo color

Aviso a navegantes: esto es un currazo, pero nos encanta. Y es que ordenar los libros por colores es la perfecta simbiosis entre lectura y decoración, además de ser carne de cañón para cazar muchos likes en Instagram. Si creías que tus libros hablan de ti, ahora lo hará la biblioteca entera, y lo que dirá es que eres una persona muy organizada, metódica y súper creativa. ¿Te estás animando? Solo un argumento más a favor: si tienes memoria visual te será sencillísimo recordar dónde colocaste cada uno de tus libros. ¿A qué esperas?

 

 

6. Libros al revés

Vale, esta opción es muy poco práctica, pero muy estética a la vez, y como esto va de organizar los libros con estilo, hemos decidido incluirla. Bueno, por esto y porque no dejamos de verla en Instagram –la nube de hasthags en torno al concepto backwards books es la prueba– y no querríamos que te perdieras la tendencia.

La idea es muy sencilla: el lomo de los libros queda escondido hacia dentro y es la parte de las páginas la que nos mira. Y ahí está, en esa uniformidad cromática, el secreto de su éxito en decoración. El color de las páginas es siempre muy similar y solo se mueve entre los blancos, los beiges, los ocres y marrones, en función de la antigüedad y uso que le hayamos dado al libro. Eso sí, cuando busques un determinado título deberás cargarte de paciencia.