El orden, desde el recibidor hasta la terraza, pasando por cada una de las estancias de una casa, lo es (casi) todo si queremos sentirnos a gusto en ella. Y existe un mueble cuyo papel es básicamente el de hacer cumplir ese precepto: las estanterías.

Y como diría aquel, “para gustos, los colores”. Pues con las estanterías pasa lo mismo. Sus diseños, formas, acabados, colores, tamaños, materiales… son infinitos y las hay para todos los gustos, bolsillos, estilos, espacios, edades…

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Busca que se integre en el ambiente en el que vaya a estar ubicada porque la estantería se va a convertir en una pieza de la que ya no vas a poder desprenderte. Su personalidad funcional y decorativa crea adicción y no digamos su carácter “vivo” y cambiante, ya que siempre está dispuesta a acoger nuevos habitantes en sus estantes.

Nunca antes un mueble de estética tan variopinta ha sido capaz de resultar tan práctico para un único objetivo: el orden.