Dicen que para romper las reglas, primero hay que conocerlas bien y, si la decoración del Hotel Room Mate Gerard debía saltarse las normas básicas del diseño sin morir en el intento, el encargo no podía caer en otras manos que no fueran las del interiorista Jaime Beriestain.

Su estilo ecléctico y atemporal y su gusto preciso eran lo que este hotel –en pleno corazón de Barcelona, a dos pasos del efervescente Paseo Sant Joan y no lejos del emblemático edificio modernista Casa Burés– más demandaba. Y es que si el entorno que te acoge es un área emergente que respira creatividad y vanguardia no puedes más que corresponder. 
 

Hotel Room Mate Gerard Beriestain hall


Fotografía: Manolo Yllera 
 

Cuál debía ser el primer paso para cumplir este cometido, Beriestain lo tuvo claro: la utilización de materiales en bruto. Apostar por el hormigón, que se ha tratado a la cera para borrar su aspecto áspero tradicional y dotarlo de sofisticación; el terrazo, en los suelos y siempre en su vertiente clara; y la madera, en su esencia más pura.

Hotel Room Mate Gerard Beriestain Lounge

Fotografía: Manolo Yllera 
 

La iluminación, cada vez más protagonista, contribuye también a esa intención de Beriestain de romper con lo establecido. El lobby o el bar lounge son testigos de un sofisticado juego de claro oscuros y espacios en penumbra que confieren una luz íntima y cálida que huye de estridencias y contrastes.

Hotel Room Mate Gerard Beriestain dormitorio

Fotografía: Manolo Yllera
 

¿El resultado? Un hotel en el que lo urbano se funde a la vez con lo sofisticado y con lo informal. En este engranaje de estilos es evidente el toque masculino y canalla que se ve reforzado por la paleta de color Tinta Negra que recubre cada milímetro. Si hasta ahora el blanco era el rey indiscutible de la decoración acogedora, Beriestain lo relega a un segundo plano en favor de su antagonista.

Hotel Room Mate Gerard Beriestain baño

Fotografía:  Manolo Yllera 
 

La única licencia de color en esta gama oscura son los detalles en color rosa maquillaje en los chauffeuses del lounge, en los zócalos de latón y en la suavidad del terciopelo.
 

Un elemento indispensable

La impronta personal de Jaime Berietain está presente en la selección de obras de arte que, confiesa, no pueden faltar en sus proyectos. En el caso del Room Mate Gerard, Beriestain y Kike Sarasola, propietario de la cadena hotelera, recorrieron las galerías de Barcelona en busca de los objetos y obras de arte idóneas. 

Hotel Room Mate Gerard Beriestain Arte

Fotografía: Manolo Yllera

 

Las elegidas han sido aquellas piezas que, además de aportar color para romper con tan marcada oscuridad, tratan del espacio y de los volúmenes. Kike Sarasola, por su parte, ha apostado una vez más por los artistas y el arte original. Además de obras compradas especialmente para Room Mate Gerard, ha aportado una serie de piezas de su colección privada. 

Así los huéspedes –como si de una exposición de arte se tratara– disfrutarán de pinturas como Abstracción de Alfons Borrell, Sp 105 de Yago Hortal, Pantera azul y Tigre rosa de Albert Madaula; de la impresionante fotografía: There is Something in There de Ola Kholehmainen o de la escultura de hierro rojo de José Pedro Croft.