Detrás de este anglicismo se esconde una técnica de marketing inmobiliario que está a la orden del día y que busca realzar tu vivienda para acelerar su venta o alquiler. Es decir, el objetivo del home staging es imaginar cómo será la vida en esa casa y ponerla a punto pensando tanto en la decoración como en transmitir unas determinadas sensaciones a los posibles compradores.

Se trata de generar una buena primera impresión. Del mismo modo que buscas ideas para cambiar el recibidor de tu casa, –que es lo primero que verán las visitas y la primera imagen que tendrán de tu hogar y por extensión de ti–, el home staging busca impresionar al primer vistazo.

Normalmente cuando entramos en una casa que queremos comprar o alquilar nos encontraros con un espacio desnudo en el que las protagonistas son las paredes blancas y las estancias vacías y que nos exige hacer un esfuerzo para imaginarnos viviendo allí. El home staging es justo lo contrario alguien –un estudio de decoración de interiores– habrá hecho el trabajo previo de amueblarlo y decorarlo por nosotros –acorde con las tendencias– y nuestro papel se limitará a sentirnos como en casa.

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Cuestión de números

Las cifras dan fe de su éxito. Según las estadísticas, por norma general, con unos 90 segundos basta para decidir si compramos o no una casa. Es un muy corto espacio de tiempo y el home staging ayuda a que la mayoría de las decisiones terminen siendo un «sí».

La técnica empezó a desarrollarse a principios de los 90 en Estados Unidos y poco a poco se ha ido expandiendo por el mundo hasta convertir a países como Reino Unido, Francia, Suecia y España en auténticos referentes del home staging en Europa. Sus defensores siempre tienen una cosa en mente: los números. Aseguran que gracias a enseñar las casas ya decoradas y ambientadas, el precio final del inmueble puede llegar a aumentar entre un 20 y un 30% su valor original.

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Claves a la hora de aplicarlo

Efecto espejo: El home staging busca potenciar los puntos débiles y minimizar el protagonismo de los débiles de la vivienda. Busca guiar la vista del posible comprador o inquilino hacia aquellas zonas que le conquistarán y, siempre, procurando que la decoración le sirva para proyectar su día a día frente a los fogones de la cocina o leyendo en esa butaca junto a la chimenea. Es decir, que le ayude sentirlo como su futuro hogar.

Para todos los bolsillos: No creas que se trata de una técnica que solo se emplea en alquileres de lujo. El home staging se adapta al bolsillo del propietario y de los posibles compradores también. Lo que busca es recrear una vivienda real, natural y asequible en la que, después, se pueda vivir realmente.

Ponerlo fácil: No es lo mismo que te lo cuenten a verlo. Tampoco todos tenemos la misma capacidad para calcular medidas, imaginar dónde iría ubicado el sofá y si en la cocina cabe o no cabe una pequeña mesa. Ahí es cuando entra en juego el home staging, ayudando a que visualicemos el espacio, seamos conscientes de sus dimensiones y de cómo funciona la distribución.